Durante décadas fue presentada como "La Feliz", el destino elegido por millones de argentinos para descansar, vacacionar y disfrutar del mar. Sin embargo, la realidad económica parece haber cambiado radicalmente el panorama y hoy muchos empresarios del sector turístico comienzan a hablar de una ciudad muy distinta: una Mar del Plata golpeada por la caída del consumo, la falta de rentabilidad y el cierre progresivo de comercios.
Las alarmas volvieron a encenderse tras el balance realizado por la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica luego del fin de semana largo por el feriado del 25 de Mayo.
A pesar de las expectativas generadas por el movimiento turístico, los resultados estuvieron lejos de ser los esperados.
"El día sábado fue el único día que se trabajó fuerte", reconoció Hernán Szkrohal, referente del sector gastronómico marplatense.
Según explicó, la ocupación hotelera apenas alcanzó alrededor del 50%, un porcentaje que incluso quedó muy por debajo de lo necesario para sostener la actividad.
"Seguimos estando entre un 15% y un 20% por debajo de lo que necesita trabajar Mar del Plata", advirtió.
Pero el dato que más preocupa no es solamente la cantidad de turistas, sino cómo consumen quienes llegan a la ciudad.
"La gente pasea, pero consume muy poco", resumió el empresario.
La frase refleja una situación que se repite en restaurantes, cafeterías, bares y comercios de distintos puntos de la ciudad. Hay movimiento en las calles, pero las cajas registradoras cuentan otra historia.
Abril y mayo fueron definidos por los propios empresarios como meses extremadamente difíciles para la actividad.
"El viernes se transformó en un día más de semana. A veces hay menos movimiento que un martes o un miércoles", explicó Szkrohal.
La consecuencia directa es cada vez más visible.
Locales que reducen horarios de atención, comercios que dejan de abrir algunos días de la semana, promociones permanentes para intentar atraer clientes y empresarios que sobreviven recurriendo al endeudamiento.
"Muchos no llegan al punto de equilibrio", reconoció el dirigente.
La preocupación es tal que varios comerciantes ya evalúan bajar definitivamente las persianas.
"Sí, se está dando. Hay locales que no pueden sostener los alquileres y otros están pensando seriamente en cerrar", afirmó.
Sin embargo, incluso cerrar se ha convertido en un problema económico.
"Mucha gente está pensando en cerrar, pero tampoco es tan fácil hacerlo por las indemnizaciones y los costos laborales", explicó.
El panorama se agrava además por el crecimiento de la actividad informal.
Según denunció el propio sector empresarial, cada vez son más frecuentes los emprendimientos gastronómicos que funcionan sin habilitación ni controles.
"Está plagado de cocinas en garajes de casas", señaló Szkrohal al referirse a la competencia informal que prolifera principalmente a través de redes sociales.
La crisis también abrió un debate sobre la falta de promoción turística y el rol del Estado para sostener la actividad económica.
Desde la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica consideran que Mar del Plata está perdiendo terreno frente a otros destinos que cuentan con campañas de difusión permanentes.
"Mar del Plata es la capital del turismo nacional", recordó el dirigente.
Sin embargo, sostuvo que hoy la ciudad compite en desventaja frente a otros centros turísticos que reciben mayores niveles de promoción.
Mientras tanto, la ciudad que históricamente fue sinónimo de vacaciones familiares enfrenta uno de los momentos más complejos de los últimos años.
Las calles todavía reciben visitantes. Los paseos siguen llenándose durante los fines de semana largos. Pero detrás de esa postal, hoteleros, gastronómicos y comerciantes observan con preocupación una realidad que se vuelve cada vez más difícil de ocultar: turistas que miran, recorren y disfrutan, pero gastan cada vez menos en una ciudad donde la crisis económica ya golpea de lleno a uno de sus principales motores productivos.