Las declaraciones de la concejal libertaria Alejandra Karagiannis generaron sorpresa y cuestionamientos luego de asegurar en plena sesión del Concejo Deliberante que "hoy en día creo que PAMI es la mejor obra social que podemos tener".
La afirmación se produjo durante el debate de una resolución vinculada a la situación sanitaria y rápidamente despertó críticas por la enorme distancia entre el discurso político y la realidad que atraviesan miles de jubilados en Argentina.
Mientras Karagiannis reivindicaba el funcionamiento del organismo, en distintos puntos del país se multiplican las denuncias por falta de prestaciones, demoras en la atención médica, conflictos con profesionales, dificultades para acceder a medicamentos y crecientes problemas financieros dentro del sistema.
La frase llamó particularmente la atención porque llega en un momento en que el propio PAMI atraviesa una de las etapas más complejas de los últimos años.
Gobernadores de distintas provincias vienen reclamando por deudas millonarias, hospitales públicos denuncian una creciente presión asistencial producto de afiliados que ya no encuentran respuestas dentro del sistema y médicos de cabecera realizaron recientemente medidas de fuerza advirtiendo sobre recortes salariales y sobrecarga laboral.
A ello se suman los permanentes reclamos de jubilados por demoras en turnos, dificultades para acceder a especialistas y problemas con la provisión de medicamentos e insumos.
Sin embargo, para la concejal libertaria la realidad parece ser otra.
"Hoy en día creo que PAMI es la mejor obra social que podemos tener", afirmó durante su intervención.
La declaración fue interpretada por distintos sectores como una muestra de desconexión con los problemas cotidianos que enfrentan miles de adultos mayores.
Basta recorrer cualquier sala de espera, conversar con afiliados o escuchar los reclamos que se repiten diariamente para advertir que la situación dista mucho de ser la ideal.
En los últimos meses también crecieron las advertencias sobre el deterioro financiero del organismo, la reducción de prestaciones y las dificultades que enfrentan clínicas, sanatorios y profesionales para sostener la atención.
Incluso desde distintas provincias se denunció que el sistema público de salud está absorbiendo cada vez más prestaciones que antes eran cubiertas por PAMI, generando una presión adicional sobre hospitales ya saturados.
En ese contexto, la contundencia con la que Karagiannis defendió al organismo no hizo más que profundizar las críticas.
Más allá de las posiciones partidarias, la frase volvió a abrir un debate sobre el grado de conocimiento que algunos dirigentes tienen respecto de la realidad que viven los ciudadanos a quienes representan.
Porque mientras miles de jubilados hacen largas filas, esperan autorizaciones, reclaman medicamentos o padecen demoras para acceder a estudios y tratamientos, resulta difícil comprender cómo una representante pública puede presentar al sistema como un modelo de excelencia.
Las palabras de la concejal libertaria no solo generaron polémica por su contenido, sino también porque exponen una preocupante falta de contacto con las dificultades que atraviesa uno de los sectores más vulnerables de la sociedad.
Y mientras los reclamos de jubilados, médicos y provincias continúan acumulándose, la definición de Karagiannis quedó resonando en el ámbito político local como una de las afirmaciones más controvertidas de los últimos tiempos: sostener que PAMI es la mejor obra social del país justo cuando sus afiliados protagonizan algunos de los reclamos más fuertes del sistema sanitario argentino.