La cifra fue dada a conocer durante una nueva reunión de la Mesa de Diálogo por la Dignidad de las Periferias, un espacio integrado por organismos estatales, organizaciones sociales y entidades religiosas que trabajan en el acompañamiento de personas vulnerables.
Ana Laura Vulcano, coordinadora de la Mesa, reconoció que el problema no sólo persiste, sino que se agravó significativamente durante el último año. Según explicó, el relevamiento detectó un incremento de entre el 20 y el 30 por ciento en comparación con mediciones anteriores.
“No me sorprendió el número, sino cómo aumentó”, expresó la referente social, quien además remarcó que detrás de cada estadística existen historias de exclusión, pobreza y falta de oportunidades.
El fenómeno refleja el deterioro de las condiciones sociales en una de las principales ciudades turísticas del país. Mientras el discurso oficial suele enfocarse en la reducción del gasto público y la eficiencia administrativa, cientos de personas sobreviven sin acceso a una vivienda, una cama, una ducha o una alimentación adecuada.
La situación también impacta en otros sectores. Desde la Mesa señalaron que cada vez más personas concurren al predio de disposición final de residuos en busca de algún ingreso para subsistir. La caída de la actividad económica, los problemas laborales y la crisis que atraviesa el sector portuario aparecen entre las causas mencionadas por quienes trabajan diariamente en territorio.
Ante la llegada del invierno, los dispositivos de asistencia debieron ampliar su capacidad. El espacio de alojamiento ubicado en el barrio Las Américas duplicó sus plazas, pasando de 20 a 40 camas, con la posibilidad de alcanzar las 60 en las próximas semanas. Además, se habilitó un nuevo espacio destinado exclusivamente a mujeres.
Sin embargo, desde las organizaciones advierten que las respuestas siguen siendo insuficientes frente a una problemática que continúa creciendo.
Otro aspecto preocupante es el aumento de los problemas de salud mental y los consumos problemáticos, situaciones que atraviesan a buena parte de las personas que viven en la calle. También alertaron sobre la violencia y la estigmatización que sufren cotidianamente.
“En las redes sociales a todos los llaman ‘fisuras’, y esos rótulos van contra la dignidad de las personas”, sostuvo Vulcano, quien reclamó una mirada más humana y políticas integrales para abordar la problemática.
Lejos de la imagen de postal turística que suele promocionarse, Mar del Plata exhibe una realidad cada vez más compleja. Detrás de las playas y los centros comerciales, cientos de personas viven en condiciones extremas, mientras las organizaciones sociales advierten que la crisis social sigue profundizándose y que el tema continúa sin ocupar un lugar central en la agenda política.