Sin embargo, en las últimas horas apareció un protagonista inesperado intentando subirse al escenario de este logro: el concejal Marcelo "Chelo" Rivero.
A través de un video difundido en sus redes sociales, el edil peronista habló de una "oportunidad histórica" y se mostró entusiasmado con lo que ocurrirá este miércoles. El problema no es que celebre el avance del proceso. El problema es la memoria.
Porque Rivero fue uno de los concejales que intentó modificar la ordenanza que regula el remate, incorporando cambios que, según numerosos sectores políticos y técnicos, hacían prácticamente imposible que aparecieran interesados en la subasta. Aquella situación obligó al intendente Arturo Rojas a vetar la iniciativa para preservar la viabilidad del proceso.
Pero además, llama la atención otro silencio. En ningún momento se escuchó al concejal referirse a la presentación judicial impulsada por la ambientalista Susana Laborde, que terminó demorando el remate durante cuatro meses y provocando importantes perjuicios económicos para el municipio. Durante ese período, Rivero no realizó declaraciones públicas contundentes reclamando que se destrabara una situación que mantenía paralizada una de las decisiones más importantes para el futuro del complejo.
Ahora, con el camino despejado y la posibilidad concreta del remate, aparece celebrando el resultado como si hubiera sido parte de la solución.
La publicación de Rivero generó una catarata de comentarios críticos por parte de vecinos que le recordaron su postura anterior respecto de la ordenanza que habilitó el remate del Casino.
Entre los mensajes más destacados se pudieron leer expresiones como:
"En serio Chelo, también te vas a colgar del tema del Casino. Sos como la luz mala. Andá a laburar mejor, que nadie sabe de qué vivís tan bien".
Otro usuario escribió:
"Marcelo, vos sos y te hacés, las dos cosas juntas. La subasta fue aprobada por una ordenanza que deja bien claro dónde van destinados los fondos. Sos concejal, ¿todavía no te diste cuenta?"
También hubo cuestionamientos por su silencio durante la disputa judicial que frenó el proceso durante meses.
"Mientras Susana Laborde impedía la subasta no hiciste ninguna declaración. Ahora salís con un video disfrazado de Superman. Hay que ser caradura".
Las críticas continuaron con mensajes que apuntaron directamente al cambio de postura del edil:
"Quisiste modificar la ordenanza poniendo condiciones que hacían casi imposible que alguien se presentara. Ahora querés aparecer como defensor del remate. La gente tiene memoria".
Otro vecino comentó:
"No juega ni para la familia. Todo para la tribuna".
Mientras que otro fue todavía más contundente:
"Figureti compra votos".
Entre las publicaciones también aparecieron referencias irónicas a la estética elegida para el video.
"Con el buzo de Freddy Krueger. Le queda pintado. El regreso de los muertos vivos".
Y un último comentario sintetizó el sentimiento de muchos usuarios:
"Cuando había que defender el remate estabas callado. Ahora que está todo encaminado aparecés para la foto. El oportunismo político tiene nombre y apellido".
Más allá de la dureza de algunas expresiones, los comentarios reflejan una crítica recurrente hacia una parte de la dirigencia política: la tendencia a intentar apropiarse de procesos que antes cuestionaron o dificultaron. En el caso del Casino, una discusión que lleva años y que moviliza expectativas en toda la comunidad, muchos vecinos parecen tener muy presente quiénes estuvieron de cada lado de la historia.
El problema de fondo no es Rivero. El problema es una forma de hacer política basada en el oportunismo permanente, en intentar apropiarse de los logros ajenos mientras se esconden las propias responsabilidades.
Necochea necesita concejales que estudien los expedientes, que trabajen soluciones concretas, que defiendan posiciones con coherencia y que tengan la capacidad de sostenerlas cuando soplan vientos contrarios. No dirigentes que un día ponen obstáculos y al siguiente se presentan como impulsores del mismo proyecto.
La ciudad atraviesa desafíos demasiado importantes como para seguir tolerando una política de declaraciones para redes sociales y apariciones de ocasión.
El remate del Casino será, efectivamente, un hecho histórico. Pero también debería servir para recordar quiénes ayudaron a que sucediera y quiénes, por acción u omisión, contribuyeron a demorarlo.
Porque la memoria también es una forma de control ciudadano. Y porque para construir una mejor ciudad, quizás haya llegado el momento de elevar la vara de quienes nos representan.