Durante el reportaje, Adorni explicó que junto a su esposa lograron acumular alrededor de 200.000 dólares en ahorrosprovenientes de su actividad en el sector privado y que esos fondos se generaron antes de su ingreso a la función pública. Incluso sostuvo que, según el asesoramiento recibido, "es hasta de segundo orden si el ahorro lo tuviste en negro o no lo tuviste en negro".
Sin embargo, una reconstrucción publicada por La Nación puso el foco en las inconsistencias entre este relato y las respuestas que el propio funcionario había dado meses atrás cuando fue consultado por su situación patrimonial. Según ese trabajo periodístico, la explicación actual sobre el origen y la registración de sus bienes difiere de las versiones brindadas anteriormente tanto ante el Congreso como en sus habituales conferencias desde la Casa Rosada.
El punto más sensible gira en torno a una vivienda que, según explicó ahora, nunca figuró en su declaración porque estaba escriturada íntegramente a nombre de su esposa. "Yo no tenía declarada la casa porque estaba 100% a nombre de mi mujer", aseguró en la entrevista. No obstante, la nueva explicación abrió interrogantes debido a que en otras oportunidades había dado una versión diferente sobre la composición de su patrimonio y la forma en que había financiado la compra del inmueble.
La publicación de La Nación alimentó las críticas de la oposición, que sostiene que el funcionario cambió su relato frente a la creciente presión pública. En términos políticos, el episodio deja expuesto un problema difícil de desactivar: si la explicación actual contradice las brindadas anteriormente, inevitablemente surge el interrogante sobre cuál de las versiones refleja la realidad.
La polémica se produce además en un contexto especialmente delicado. Adorni fue uno de los primeros funcionarios nacionales en adherir al nuevo régimen simplificado de Ganancias, conocido popularmente como el esquema de "Inocencia Fiscal", y pocos días después hizo lo mismo el ministro Federico Sturzenegger. Para los sectores críticos, la combinación entre la admisión de haber mantenido ahorros "en negro" y el acceso a un sistema que reduce los requerimientos de información patrimonial incrementa las dudas sobre la transparencia de los principales referentes del Gobierno.
En la misma entrevista, el jefe de Gabinete también fue consultado sobre una eventual regularización de esos fondos y respondió de manera categórica: "Ni mi mujer ni yo vamos a blanquear un solo dólar". La frase, lejos de cerrar el debate, terminó sumando un nuevo elemento a una discusión que ya excede el plano tributario y se instaló de lleno en la agenda política.
Mientras el oficialismo asegura que todo el patrimonio del funcionario tiene un origen lícito y atribuye las críticas a una operación política, la difusión de versiones contrapuestas sobre un tema tan sensible dejó abierta una incógnita que la oposición ya aprovecha para golpear al Gobierno: si las explicaciones actuales desmienten las que había dado anteriormente, ¿por qué cambió el relato?