13/06/2026

Locales

El “Tano” Cafiel llevó energía solar a escuelas y familias de Misiones que nunca habían tenido luz

10:27 | El docente necochense encabezó una nueva misión solidaria junto a dos colaboradores y su inseparable perro Goyo. Recorrieron casi 5.000 kilómetros para instalar sistemas de energía solar en parajes rurales de Misiones donde niños y familias viven sin electricidad y con escaso acceso a servicios básicos.



Hay historias que permiten dimensionar las profundas desigualdades que todavía existen en distintos rincones de la Argentina. Realidades que permanecen invisibles para gran parte de la sociedad y que salen a la luz gracias al compromiso de personas dispuestas a tender una mano donde más se necesita.

Una de esas historias fue relatada por el profesor Norberto “Tano” Cafiel durante una entrevista en el programa Voces de la Tarde, que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea.

Acompañado por Goyo, el perro que se convirtió en su inseparable compañero de aventuras solidarias, Cafiel contó detalles de una nueva misión humanitaria que lo llevó hasta el corazón de la selva misionera para instalar sistemas de energía solar en comunidades rurales que jamás habían tenido acceso a la electricidad.

La iniciativa nació a partir del contacto con Ramón Amarilla, dirigente de la provincia de Misiones, quien le planteó la necesidad de brindar soluciones energéticas a familias y escuelas ubicadas en parajes alejados de los centros urbanos.

Sin dudarlo, Cafiel emprendió el viaje junto a Sebastián Matamoros, Mauro Burgos y Goyo. Fueron más de 4.700 kilómetros recorridos entre ida y vuelta para llegar a zonas donde los caminos de tierra, el aislamiento y las carencias forman parte de la vida cotidiana.

Uno de los destinos fue Pozo Azul, en el interior profundo de Misiones. Allí encontraron una pequeña escuela construida por las propias familias de la comunidad, con dos aulas de madera y un baño, sostenida por el enorme esfuerzo de vecinos que buscan garantizar la educación de sus hijos.

Según relató Cafiel, el establecimiento aún espera completar distintas habilitaciones para acceder a mayor apoyo estatal. Mientras tanto, un docente de la localidad de El Soberbio recorre largas distancias para enseñar a los chicos y evitar que pierdan el vínculo con la escuela.

Uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando los niños recibieron útiles escolares donados desde Necochea. Cuadernos, lápices y crayones despertaron una alegría difícil de describir.

“Con tan poco se puede hacer tanto”, resumió Cafiel.

Sin embargo, el principal objetivo de la misión era llevar algo aún más transformador: energía eléctrica.

El equipo instaló paneles solares, baterías, reguladores de carga, inversores y sistemas de iluminación que permitieron que la escuela tuviera electricidad por primera vez en su historia.

La emoción fue inmediata. Una madre de la comunidad preguntó si realmente podrían encender las luces. Minutos después, la escuela iluminada se convertía en un símbolo de esperanza para todos los vecinos.

La recorrida continuó en la localidad de El Soberbio, donde también se instalaron sistemas solares en viviendas rurales.

Allí surgió otra historia que conmovió profundamente a los integrantes de la expedición. Una niña debía pasar gran parte de la semana en casas de compañeros para poder realizar sus tareas escolares porque en su hogar no había electricidad. Su familia se iluminaba utilizando latas con grasa a modo de lámparas improvisadas.

Cuando el sistema solar comenzó a funcionar, su padre fue inmediatamente a buscarla a la escuela para mostrarle la novedad.

“Lo primero que hizo fue prender una luz y sacar un cuaderno para ponerse a estudiar”, recordó emocionado el “Tano”.

Otra de las instalaciones se realizó en la vivienda de un hombre de 69 años que nunca había tenido energía eléctrica. La imagen de aquel vecino observando una lámpara encendida por primera vez quedó grabada para siempre en la memoria de quienes participaron de la misión.

Más allá de la ayuda concreta, Cafiel destacó el enorme respaldo recibido desde Necochea. Los equipos y recursos necesarios para el viaje fueron aportados por vecinos, comerciantes, empresas y colaboradores que decidieron sumarse a la iniciativa.

Entre los agradecimientos destacó especialmente a Nora Segovia, histórica docente y ex consejera escolar, por su aporte de útiles escolares destinados a los niños de las comunidades visitadas.

También remarcó que el dinero sobrante de la colecta fue devuelto a quienes colaboraron, manteniendo el espíritu de transparencia y compromiso que caracteriza cada una de las acciones solidarias que impulsa.

Durante la entrevista, el docente vinculó estas experiencias con el trabajo que desarrolla junto a sus alumnos en el Centro de Formación Profesional Nº 402 de Necochea, donde promueve proyectos relacionados con energías renovables y tecnología aplicada.

Además, adelantó que próximamente se pondrá en marcha un innovador sistema de generación solar en el Balneario Los Ángeles, que servirá como experiencia piloto para futuros desarrollos sustentables.

Pero más allá de la tecnología y de los kilómetros recorridos, las imágenes que permanecen son las de una escuela iluminada por primera vez, una niña que pudo estudiar bajo una lámpara eléctrica y familias enteras descubriendo que algo tan cotidiano para muchos puede cambiarles la vida para siempre.

Una vez más, desde Necochea hacia algún rincón olvidado del país, la solidaridad volvió a encender una luz.