14/06/2026

Economía

no hay trabajo

El interior no logra despegar y pierde más empleo formal que el AMBA

13:02 | Un informe de la Universidad Nacional de San Martín revela que la caída del empleo privado registrado fue más profunda en las ciudades del interior que en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Los sectores vinculados a energía, minería y agroindustria aparecen como excepciones en un escenario de retroceso generalizado.



Mientras el Gobierno nacional sostiene que el nuevo modelo económico impulsará el desarrollo productivo del interior del país, un reciente informe del Centro de Estudios de Trabajo y Desarrollo (CETyD) de la Universidad Nacional de San Martín muestra una realidad diferente: el empleo privado registrado cayó con más fuerza en gran parte de las ciudades y regiones del interior que en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

El estudio analizó la evolución del empleo formal entre septiembre de 2023 y septiembre de 2025 en 498 departamentos de todo el país y concluyó que la pérdida de puestos de trabajo fue una tendencia ampliamente extendida.

De acuerdo con el relevamiento, 318 departamentos registraron una disminución del empleo privado formal, mientras que solo 176 lograron generar nuevos puestos laborales.

Aunque el AMBA concentró una parte importante de la pérdida total debido a su peso demográfico y económico, la caída proporcional resultó más severa fuera de los grandes centros urbanos.

Las pequeñas ciudades y los departamentos rurales fueron los más afectados, con una reducción del 3,9% del empleo formal privado durante el período analizado. Las ciudades intermedias y áreas suburbanas registraron una baja del 3,2%, mientras que los grandes aglomerados urbanos mostraron una caída menor, cercana al 1,8%.

El informe también expone fuertes diferencias regionales. El nordeste argentino (NEA) fue la región más golpeada, con una retracción del 7,1% en el empleo registrado privado. Le siguieron el NOA, con una caída del 3,4%, y la región de Cuyo, con un descenso del 2,2%.

Por su parte, la Patagonia y el AMBA registraron retrocesos cercanos al 2%, mientras que la Región Centro fue la que mostró el menor impacto, aunque tampoco logró escapar de la tendencia negativa.

Las excepciones aparecen en algunos sectores específicos vinculados a actividades exportadoras. Las zonas asociadas al desarrollo de Vaca Muerta, la minería, determinadas economías regionales y parte de la agroindustria lograron generar nuevos puestos de trabajo.

Sin embargo, el crecimiento de esos polos dinámicos no alcanzó para compensar la pérdida generalizada de empleo.

Según el CETyD, los 176 departamentos que lograron expandir su actividad incorporaron alrededor de 38.000 empleos, mientras que los 318 distritos que retrocedieron perdieron cerca de 183.000 puestos de trabajo.

El trabajo también pone en duda una de las expectativas planteadas por el Gobierno nacional respecto de una eventual migración de oportunidades laborales hacia provincias como Neuquén, Catamarca o San Juan a partir del crecimiento de los sectores energético y minero.

Desde distintos sectores productivos advierten que muchos de esos proyectos tienen una baja integración de proveedores locales y una limitada capacidad para derramar beneficios sobre las economías regionales.

A esto se suma un contexto complejo para otras actividades económicas. La industria y la construcción continúan señalando dificultades vinculadas a la caída de la demanda, el aumento de costos medidos en dólares y la apertura comercial, factores que condicionan la creación de nuevos puestos de trabajo.

Las conclusiones del informe son contundentes: no existen evidencias de una desconcentración laboral virtuosa ni de un traslado masivo de oportunidades hacia el interior del país. Por el contrario, la pérdida de empleo formal se extendió a la mayoría de las regiones, con algunos focos de crecimiento puntuales que todavía no logran revertir una tendencia general de deterioro laboral.