La construcción atraviesa uno de sus momentos más delicados en Necochea y el invierno que acaba de comenzar no aparece como una señal de recuperación. Desde la conducción local de la UOCRA describen un escenario marcado por la caída del empleo registrado, la disminución de la actividad y una creciente demanda de trabajo informal.
En diálogo con el programa Voces de la Tarde, que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea, el referente local del gremio, Sergio Franqui, trazó un panorama que definió como un verdadero "temporal" para el sector y aseguró que hoy el sostenimiento del empleo depende casi exclusivamente de la inversión privada.
"Hoy nos sostienen las empresas privadas. Son las que mantienen la mayor cantidad de mano de obra formal", explicó el dirigente sindical, al remarcar que actualmente existe una sola obra pública de magnitud en ejecución: la repotenciación eléctrica de Quequén, financiada por la Provincia de Buenos Aires.
Franqui destacó que ese proyecto emplea trabajadores locales y consideró que puede transformarse en una oportunidad estratégica para el desarrollo futuro del distrito.
"Creo que va a marcar un antes y un después y puede traer un polo industrial importante para Necochea si quienes gobiernen tienen visión", señaló.
Sin embargo, fuera de esa iniciativa, describió un escenario mucho más restringido. Enumeró algunos edificios y emprendimientos privados que continúan en marcha, aunque advirtió que varias de esas obras se encuentran en su etapa final, lo que reducirá aún más las posibilidades laborales.
Uno de los aspectos que más preocupación genera en el sindicato es el impacto de la reforma laboral. Según Franqui, los cambios introducidos modificaron el funcionamiento tradicional de la bolsa de trabajo gremial.
"Las empresas ya no están obligadas a tomar personal recomendado por el sindicato y eso se empezó a sentir", afirmó.
Según relató, actualmente no sólo se acercan trabajadores de la construcción en busca de empleo.
"Estamos recibiendo compañeros de otras actividades que vienen a anotarse. Eso antes no pasaba. Es un termómetro de lo que está ocurriendo en la calle", describió.
En ese sentido, hizo una diferenciación entre empleo y changas.
"Muchos compañeros hoy sobreviven haciendo cortes de pasto, revoques o trabajos ocasionales. Pero eso no es empleo. El empleo es tener recibo de sueldo, obra social, jubilación y ART", remarcó.
Al poner números sobre la situación, estimó que la cantidad de trabajadores activos se redujo drásticamente.
"En 2023 teníamos alrededor de 600 trabajadores. Hoy estaremos entre 250 y 300", indicó.
La comparación histórica que realizó fue aún más contundente. Recordó los años de expansión vinculados a la construcción de la escollera, el desarrollo inmobiliario y distintas obras públicas.
"Entre 2005 y 2008 llegamos a tener entre 2.500 y 2.600 afiliados. Solamente en la escollera trabajaban unos 300 obreros", recordó.
Para el dirigente, la desaparición de la obra pública nacional constituye uno de los factores centrales del deterioro del sector.
"La obra pública siempre fue un motor del empleo formal. Cuando hablamos de obra pública hablamos de rutas, cloacas, agua, infraestructura y movimiento económico", sostuvo.
Y vinculó esa situación con el estado de las rutas nacionales y las necesidades logísticas de una ciudad con fuerte perfil agroexportador.
"Puerto Quequén recibe cientos de miles de camiones. Si no tenés infraestructura y accesos adecuados, el sistema no funciona", planteó.
Otro capítulo importante de la entrevista estuvo dedicado a la situación de la empresa constructora Esuco, que tuvo participación en obras viales de la región y recientemente ingresó en concurso preventivo.
Franqui recordó que había alrededor de 55 trabajadores afectados, entre personal local y foráneo, y explicó que todavía existen reclamos pendientes vinculados a indemnizaciones y fondos de desempleo.
"Entramos en negociaciones para tratar de que los trabajadores queden por fuera del concurso. Estamos trabajando para defender esos derechos", explicó.
El dirigente también vinculó la crisis empresarial con la interrupción de pagos en obras nacionales y aseguró que ese fenómeno terminó impactando directamente sobre el empleo local.
Sobre el cierre, dejó un mensaje dirigido a los trabajadores del sector.
"Vienen tiempos difíciles y tenemos que estar unidos. Les pedimos a los compañeros que, antes de firmar cualquier documento o aceptar condiciones que no entiendan, consulten al gremio", expresó.
Y concluyó con una reflexión que sintetiza el momento que atraviesa la actividad:
"Todos vamos a ser jubilados algún día. Hoy también hay que mirar a quienes trabajaron toda la vida y la están pasando mal", cerró.