23/06/2026

Salud

El negocio detrás de la pelota

Mundial récord… y también récord de apuestas: la otra cara de un fenómeno que preocupa

08:54 | Mientras millones siguen cada partido con pasión, la industria del juego online se prepara para romper marcas históricas de facturación durante el Mundial 2026. Especialistas advierten sobre el crecimiento de la ludopatía y el impacto cada vez más fuerte en jóvenes.



El Mundial 2026 no solo promete cifras históricas dentro de la cancha. Afuera, otro negocio crece a una velocidad alarmante: el de las apuestas deportivas. Según proyecciones internacionales, las plataformas de juego podrían superar los 50 mil millones de dólares en ingresos durante la competencia, una cifra que marcaría un récord absoluto para la industria. 

La expansión del torneo, con 48 selecciones y más de 100 partidos, amplió el mercado y multiplicó las posibilidades de apuestas. Ya no se juega solamente por quién gana o pierde: ahora se apuesta por goles, córners, tarjetas, cambios y hasta estadísticas individuales, transformando cada detalle del partido en una oportunidad de negocio.

Pero detrás de esa maquinaria millonaria aparece un costado mucho más oscuro.

Especialistas vienen alertando sobre el crecimiento de la ludopatía, especialmente entre adolescentes y jóvenes, un sector cada vez más expuesto por la masividad de la publicidad y la facilidad para apostar desde un celular. En muchos casos, el Mundial funciona como puerta de entrada a una dinámica que puede convertirse en adicción. 

La polémica crece porque las casas de apuestas ya no se esconden: patrocinan clubes, ocupan espacios centrales en transmisiones y hasta utilizan figuras históricas del deporte para promocionarse. En Argentina, incluso una reciente campaña con una recreación de Diego Maradona generó fuertes críticas por el mensaje asociado al juego. 

Mientras la pelota rueda y las emociones se multiplican, también lo hace un negocio que convierte la pasión en dinero. Para muchos, es entretenimiento. Para otros, una trampa silenciosa que puede terminar costando mucho más que una apuesta perdida.

Porque en este Mundial, además de los goles, también se juega otra partida: la de un negocio que crece sin freno y que tiene cada vez más jugadores atrapados.