01/07/2026

Opinión

La tiene Adorni?

Recortaron subsidios, frenaron obras y despidieron miles de empleados: ¿dónde está la plata?

09:58 | Hay preguntas que nacen en la política y otras que surgen en la mesa familiar. Esta parece pertenecer a las dos.


por Benjamín Vázquez


¿Dónde está la plata?

Durante los últimos meses, el Gobierno nacional justificó gran parte de su programa económico en la necesidad de reducir el gasto público para alcanzar el equilibrio fiscal. Se eliminaron subsidios, se paralizaron obras, se recortaron transferencias a las provincias, se redujeron programas nacionales y miles de trabajadores estatales perdieron sus empleos. Todo bajo un mismo argumento: ordenar las cuentas del Estado.

Sin embargo, para una parte importante de la sociedad comienza a aparecer una duda que merece ser planteada.

Si se eliminaron subsidios a la luz, el gas, el agua y el transporte, ¿dónde están esos recursos?

Si el impuesto a los combustibles aumentó en reiteradas oportunidades, ¿por qué no se observan nuevas rutas nacionales ni grandes obras viales financiadas por el Estado?

Si se redujo el gasto en salud, educación, ciencia y universidades, ¿a dónde fueron esos fondos?

Si se suspendieron cientos de obras públicas en municipios de todo el país, ¿qué destino tuvo ese dinero?

Si las provincias dejaron de recibir parte de las transferencias nacionales y los intendentes debieron hacerse cargo de servicios que antes financiaba la Nación, ¿quién absorbió esos recursos?

Si se eliminaron numerosos programas sociales y se redujo el tamaño del Estado nacional mediante despidos masivos, ¿por qué esa mejora no se refleja en una reducción de la presión tributaria o en un alivio para los ciudadanos?

La presión impositiva sigue siendo elevada. El IVA continúa en el 21%, los impuestos nacionales permanecen vigentes y los combustibles siguen incrementando su carga tributaria. Al mismo tiempo, el Gobierno avanzó en nuevos acuerdos de financiamiento internacional y continúa recurriendo al endeudamiento.

Mientras tanto, millones de argentinos siguen enfrentando una realidad marcada por salarios que pierden poder adquisitivo, jubilaciones que no alcanzan, tarifas más altas y un costo de vida que continúa presionando sobre los ingresos familiares.

El debate, entonces, deja de ser únicamente económico y pasa a ser político.

El Gobierno sostiene que el superávit fiscal es indispensable para estabilizar la economía y bajar la inflación. Sus críticos responden que ese equilibrio se logró trasladando el ajuste a las provincias, a los municipios y, principalmente, al bolsillo de la gente.

En definitiva, la pregunta sigue abierta.

¿El esfuerzo realizado por la sociedad se está transformando en mejores servicios, infraestructura, desarrollo productivo o alivio impositivo? ¿O simplemente se convirtió en una enorme transferencia de recursos destinada a sostener el equilibrio de las cuentas nacionales?

Son interrogantes que probablemente tengan respuestas distintas según la mirada política de cada uno.

Pero existe un hecho difícil de discutir: cuando una sociedad hace un sacrificio tan grande, necesita saber cuál es el destino de ese esfuerzo y cuándo comenzará a percibir sus beneficios.

Porque detrás de cada tarifa que aumentó, de cada obra paralizada, de cada programa eliminado y de cada peso que dejaron de recibir las provincias, hay millones de argentinos que siguen esperando una respuesta.

Y mientras esa respuesta no llegue con claridad, la pregunta continuará resonando en cada rincón del país:

¿Dónde está la plata?