El consumo de carne vacuna en la Argentina continúa en descenso y alcanzó el nivel más bajo desde el año 2000, cuando la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) comenzó a elaborar sus informes sectoriales.
De acuerdo con el relevamiento, el consumo aparente de carne vacuna durante el primer semestre del año fue de 1,02 millones de toneladas, lo que representa una caída interanual del 11,5%. En términos absolutos, el mercado interno absorbió 131.830 toneladas menos que en el mismo período de 2025.
Como consecuencia de esta retracción, el promedio móvil de los últimos doce meses ubicó el consumo per cápita en 47 kilos por habitante al año, un 8,2% menos que un año atrás y casi 23 kilos por debajo del máximo registrado en 2009, cuando el consumo alcanzó los 69,8 kilos anuales por persona.
Desde la entidad atribuyeron esta disminución al deterioro del poder de compra de los hogares y al incremento del precio relativo de la carne vacuna, que redujo la demanda en el mercado interno.
En ese sentido, el informe señaló que, aunque la inflación general mostró una desaceleración en junio, el rubro carnes y derivados acumuló un incremento interanual del 45%, por encima del Índice de Precios al Consumidor. En el caso de los cortes vacunos, el aumento fue del 53,6% en comparación con igual mes del año anterior, mientras que el pollo registró una suba del 29,9%, ampliando la diferencia de precios entre ambas proteínas.
Según el último informe del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, el precio promedio de la carne vacuna alcanzó en junio los 18.617 pesos por kilogramo, equivalente a 12,4 dólares, lo que representa un incremento interanual del 55,6%.
No obstante, CICCRA advirtió que durante junio comenzaron a observarse algunos signos de estabilización en los valores minoristas. El precio promedio de los cortes vacunos registró una leve baja del 0,1% respecto del mes anterior, impulsada por descensos en cortes como el asado, la nalga y el cuadril, aunque otros productos, como la carne picada común y la paleta, mostraron incrementos moderados.
La menor demanda también modificó el destino de la producción nacional. Mientras que en el primer semestre de 2025 el mercado interno absorbía el 75,6% de la carne producida, este año esa participación descendió al 71,4%.
En contrapartida, las exportaciones crecieron un 10,2% en volumen durante los primeros seis meses del año, impulsadas principalmente por una mayor cuota de ventas a Estados Unidos, lo que permitió compensar parcialmente la menor actividad del mercado interno.
De acuerdo con los últimos datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, la Argentina se mantiene entre los principales actores del sector, al ubicarse como el quinto productor y exportador mundial de carne vacuna, con un rodeo estimado en 51,5 millones de cabezas de ganado bovino.