El invierno de 2026 expone con mayor crudeza la difícil realidad que atraviesan miles de jubilados. La pérdida del poder adquisitivo, el aumento constante de las tarifas, el elevado costo de los medicamentos y la necesidad de recurrir a créditos para cubrir gastos básicos fueron algunos de los temas abordados por el presidente del Centro de Jubilados y Pensionados de Quequén, Daniel Argibay, durante una entrevista en Voces de la Tarde, el programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea 97.3 FM.
Al ser consultado sobre la situación que viven quienes concurren diariamente a la institución, Argibay fue contundente.
"La situación ya no es preocupante; es angustiante."
Con esa definición resumió el escenario que, según afirmó, atraviesan cada vez más adultos mayores.
El dirigente explicó que el Centro desarrolla una intensa tarea comunitaria y que, además de las actividades recreativas, se convirtió en un espacio de contención para muchas personas que encuentran allí un lugar donde compartir sus preocupaciones.
Según relató, una de las principales prioridades de los jubilados es afrontar el pago de los servicios, aun cuando eso implique resignar la compra de alimentos.
"Hay jubilados que nos dicen que ese día solamente desayunaron", expresó.
Frente a esa realidad, el Centro entrega bolsones de alimentos y trabaja articuladamente con otras instituciones solidarias para asistir a quienes más lo necesitan, aunque reconoció que la ayuda resulta insuficiente frente al crecimiento de la demanda.
Argibay sostuvo que la crisis ya no afecta únicamente a los jubilados.
"Muchos hijos están igual o peor que sus padres y ya no pueden ayudarlos."
En ese contexto, manifestó su preocupación por el creciente nivel de endeudamiento entre los adultos mayores.
"Sacan créditos para comer", afirmó.
Según explicó, muchos recurren a préstamos personales e incluso a financieras para afrontar gastos esenciales como alimentos, medicamentos o servicios, una situación que también se refleja en el aumento de la mora bancaria y en el uso al límite de las tarjetas de crédito.
Durante la entrevista también hizo referencia a las dificultades para acceder a tratamientos médicos y prótesis.
Relató que existen casos de jubilados que llevan más de un año esperando una intervención o un elemento indispensable para recuperar su movilidad.
Esas historias, señaló, forman parte de las conversaciones cotidianas que mantiene con quienes llegan al Centro en busca de ayuda o, simplemente, de alguien que los escuche.
"La gente viene y se confiesa", describió.
Además de alimentos, la institución gestiona frazadas, sábanas y otros elementos básicos gracias al trabajo conjunto con comedores, organizaciones sociales e instituciones de la comunidad.
En otro tramo de la entrevista, Argibay comparó el contexto actual con la crisis de 2001.
Sin ocultar su posición política, aclaró que su análisis surge de la realidad que observa todos los días.
"Este golpe económico hacia la clase trabajadora y los jubilados ha sido atroz", sostuvo.
También expresó su preocupación por el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y el impacto que esa situación tiene sobre toda la economía local.
A su entender, la crisis afecta no solo a los jubilados, sino también a trabajadores, docentes, empleados públicos y pequeños comerciantes.
Respecto al futuro, el presidente del Centro de Jubilados y Pensionados de Quequén se mostró poco optimista.
"No veo ningún dato que me haga pensar que esto va a mejorar en los próximos meses. Ojalá me equivoque."
Finalmente, insistió en que uno de los grandes desafíos pasa por recuperar la solidaridad y fortalecer el trabajo de las instituciones que continúan asistiendo a quienes atraviesan mayores dificultades.
El testimonio de Daniel Argibay dejó al descubierto una realidad que, según afirmó, se repite diariamente detrás de las puertas del Centro de Jubilados y Pensionados de Quequén: adultos mayores que, después de toda una vida de trabajo, hoy enfrentan la incertidumbre de no saber si podrán pagar los servicios, comprar los medicamentos o, simplemente, poner un plato de comida sobre la mesa.