La esperada reparación de la calle “La Guillermina”, uno de los accesos más utilizados por el transporte de cargas hacia Puerto Quequén, continúa siendo una prioridad para los distintos actores vinculados a la actividad portuaria. Sin embargo, su concreción todavía dependerá de acuerdos institucionales, la disponibilidad de recursos y el cumplimiento de los procesos administrativos que exige una obra de esa magnitud.
Así lo manifestó el gerente operativo y director del Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén, Gustavo Gavilán, durante una entrevista con el programa Voces de la Tarde, que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea.
El funcionario explicó que la iniciativa surgió a partir de conversaciones impulsadas por el área de Puerto Ciudad junto a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), con el objetivo de financiar de manera conjunta la reparación de esa arteria municipal, clave para el ingreso y egreso de camiones hacia la terminal portuaria.
Gavilán señaló que, en un principio, se había evaluado una inversión cercana a los 70 millones de pesos, que sería afrontada en partes iguales por el Consorcio y ACA.
Sin embargo, una vez analizadas las condiciones reales del camino, el panorama cambió.
Según explicó, una reparación que garantice durabilidad frente al intenso tránsito pesado requiere una estructura de alta resistencia y una inversión considerablemente superior.
"Eso no sale 70 millones; sale bastante más", afirmó.
El directivo estimó que el presupuesto podría superar los 300 millones de pesos, por lo que consideró indispensable replantear el proyecto antes de avanzar.
Para Gavilán, ejecutar una solución parcial no resolvería el problema de fondo.
"Si se hace, se hace bien. No tiene sentido tirar plata en un bolsillo roto", sostuvo.
En ese sentido, explicó que una intervención de menor calidad tendría una vida útil muy limitada debido al tránsito permanente de camiones de gran porte, obligando a realizar nuevas reparaciones en poco tiempo.
El gerente operativo también recordó que el Consorcio de Gestión del Puerto posee un reglamento de contrataciones que establece distintos procedimientos según el monto de las inversiones.
Una obra de estas características, explicó, debe ser analizada y aprobada por el Directorio, integrado por representantes de distintos sectores vinculados a la actividad portuaria.
Por ese motivo, consideró que la difusión pública del proyecto antes de completar esas instancias administrativas generó expectativas difíciles de cumplir en el corto plazo.
"No debería transformarse en una bandera política cuando todavía está en elaboración", expresó.
Gavilán aclaró además que, a diferencia de otras obras que el Consorcio ejecuta mediante convenios con la Dirección de Vialidad Provincial, La Guillermina es una calle de jurisdicción municipal, por lo que será necesario acordar un esquema de trabajo entre el Municipio, el Consorcio y ACA.
"Hay que sentarse a conversar", resumió.
El funcionario indicó que será necesario redefinir el alcance económico de la iniciativa y confirmar si todos los actores mantienen la voluntad de participar del financiamiento ahora que el costo estimado resulta muy superior al previsto inicialmente.
Pese a las dificultades, Gavilán sostuvo que existe consenso sobre la importancia de intervenir uno de los accesos más utilizados por el transporte vinculado a la actividad portuaria.
No obstante, remarcó que cualquier decisión deberá tomarse con responsabilidad, respetando los mecanismos legales y priorizando una obra de calidad que ofrezca una solución definitiva.
De esta manera, el proyecto ingresa en una etapa de análisis técnico, financiero e institucional, donde el desafío será compatibilizar la necesidad de mejorar una arteria estratégica para Puerto Quequén con los tiempos y procedimientos que exige la gestión de los recursos públicos.