04/08/2026

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"No voy a bajar los brazos", expresó la mamá de Anita, que convirtió el dolor en un reclamo por la Autovía de la Ruta 88

12:16 | Andrea Rondanina, madre de Ana Peralta Rondanina, la adolescente de 15 años fallecida tras el choque frontal ocurrido días atrás en la Ruta 88, habló por primera vez en profundidad sobre el duelo que atraviesa su familia y la decisión de impulsar una campaña para que la denominada "Ruta de la Muerte" sea transformada en autovía.



"Esto tiene que servir para que no muera nadie más", sostuvo.

La emoción atravesó de principio a fin la entrevista que Andrea Rondanina concedió este lunes al programa Voces de la Tarde que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea. Fueron minutos de profundo dolor, pero también de una firme determinación: convertir la tragedia que cambió para siempre la vida de su familia en un reclamo colectivo para que la ruta provincial 88 deje de sumar víctimas.

Andrea es la mamá de Ana Peralta Rondanina, la adolescente de 15 años que falleció luego del violento choque frontal ocurrido días atrás entre Necochea y Mar del Plata. Desde entonces, decidió ponerse al frente de una campaña que ya comenzó a movilizar a miles de personas bajo un objetivo concreto, o sea exigir la construcción de una autovía en uno de los corredores viales más peligrosos de la provincia de Buenos Aires.
"Las lágrimas siempre están", confesó durante la entrevista. Contó que el regreso este lunes 3 de agosto de los compañeros de Anita a clases, en el Colegio Capuchinos, fue uno de los momentos más duros desde la tragedia. "Fue volver a la rutina y darte cuenta de que ella físicamente ya no está", expresó con la voz quebrada.

El sábado último encabezó una marcha silenciosa por las calles de Necochea. Allí comprendió la dimensión que había adquirido el reclamo. "Cuando miré hacia atrás y vi la cantidad de gente que nos acompañaba, me emocioné muchísimo. Había familias que también habían perdido seres queridos en la ruta 88. Sentí que esta causa ya no era solamente nuestra", relató.
Lejos de encerrarse en el dolor, sostiene que encontró en esa movilización la fortaleza necesaria para seguir adelante. "Yo podría quedarme llorando en mi casa, pero entendí que esto tiene que tener un para qué. Si la luz de Anita llegó a tanta gente, tiene que servir para algo", afirmó.

Ese "para qué" tiene un destinatario claro: la dirigencia política. Andrea pidió dejar de lado las diferencias partidarias y trabajar unidos para concretar una obra que considera indispensable para salvar vidas. "Acá no importa el partido político. Esto es el derecho a la vida. No puede seguir muriendo gente", señaló.

Durante la charla también recordó a Catalina, la joven que sobrevivió al accidente, y agradeció el esfuerzo realizado para pedir ayuda tras el choque. Gracias a ese llamado, explicó, pudo acompañar a su hija durante los cuatro días que permaneció internada en terapia intensiva.

La familia comenzará ahora un difícil proceso de reconstrucción. Andrea confirmó que iniciará un tratamiento psicológico y que también recibirá acompañamiento su otra hija, Sofía. Sin embargo, aseguró que continuar difundiendo la campaña por la Autovía será parte fundamental de ese camino. Ya recibió convocatorias de medios locales, provinciales y nacionales, convencida de que mantener vigente el reclamo es la única manera de evitar que la tragedia quede en el olvido.

Mientras el Concejo Deliberante de Necochea se prepara para debatir un proyecto de resolución solicitando a la Provincia la elaboración del proyecto de la Autovía de la Ruta 88, Andrea insiste en que la movilización recién comienza. "No voy a bajar los brazos. Esto no es solamente por Anita; es por todas las familias que transitan esa ruta y por las que ya perdieron a alguien. Si logramos que esta obra algún día se haga, el paso de mi hija por esta vida habrá dejado una huella inmensa", concluyó.

Las palabras de Andrea trascendieron el testimonio de una madre atravesada por el dolor. Se transformaron en el punto de partida de un reclamo ciudadano que busca convertir una pérdida irreparable en una causa común: que la Ruta 88 deje de ser recordada por sus tragedias y pase a ser, algún día, una vía segura para todos.