En tiempos donde las noticias suelen estar atravesadas por las dificultades económicas y la caída del consumo, una pequeña panadería de barrio decidió transformar la solidaridad en una acción concreta.
Juan Molina y su esposa Lorena, propietarios de Alma de Familia, el emprendimiento ubicado en calle 81 Nº 273, entre 4 y 6, en la villa balnearia de Necochea, anunciaron que el próximo domingo 16 de agosto realizarán una jornada solidaria destinada a acompañar a quienes más lo necesitan.
La iniciativa consiste en entregar, de manera totalmente gratuita, un cuarto kilo de pan por persona a todos los vecinos que se acerquen al local entre las 10 de la mañana y hasta agotar la producción especial preparada para esa jornada.
En diálogo con Voces de la Tarde, el programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea 97.3, Juan Molina explicó que la idea surgió a partir de la realidad social que comenzaron a observar desde que abrieron la panadería hace poco más de dos meses.
"Desde nuestro lugar vimos que hay mucha gente que la está pasando mal. Nosotros nos preguntamos qué podíamos hacer y decidimos aportar un pequeño granito de arena", contó.
Para la ocasión elaborarán alrededor de cien kilos de pan, equivalentes a unos 400 cuartos, que serán distribuidos entre quienes concurran al comercio.
Pero la propuesta no terminará allí. Gracias al acompañamiento de vecinos, amigos y comerciantes que comenzaron a sumarse espontáneamente, también habrá chocolate caliente, tortas, productos dulces y algunos juguetes para compartir con los niños durante la jornada.
La fecha elegida no fue casual. La familia Molina decidió unir el espíritu del Día del Niño con la cercanía de la jornada dedicada a las personas en situación de calle, buscando que el pan se convierta en un símbolo de encuentro y acompañamiento.
"Para nosotros el pan es mucho más que un alimento. Es compartir, es abrazo, es familia y es estar presentes en la mesa de los vecinos", expresó Molina.
El comerciante aclaró que la intención nunca fue realizar una acción publicitaria, sino devolverle algo a la comunidad que acompaña diariamente al emprendimiento.
Incluso aprovechó la entrevista para extender una invitación a quienes deseen colaborar.
Además de recibir donaciones de golosinas o juguetes, convocó especialmente a animadores infantiles, payasos, malabaristas y artistas que quieran participar de manera voluntaria para transformar la jornada en una verdadera celebración para los chicos.
"El único ejemplo que quiero dejarles a mis hijos es que hay que dar de corazón lo que uno tiene y no solamente aquello que nos sobra", afirmó emocionado.
La propuesta encontró rápidamente una respuesta positiva entre vecinos y comerciantes del barrio, quienes comenzaron a acercar colaboraciones para enriquecer la actividad solidaria.
Así, una pequeña panadería logró despertar una cadena de gestos que demuestra que, aun en momentos económicos difíciles, la solidaridad sigue siendo uno de los valores más fuertes de la comunidad.
El domingo 16 de agosto, desde las 10 de la mañana, las puertas de Alma de Familia estarán abiertas para compartir mucho más que pan: una mañana de encuentro, de ayuda mutua y de esperanza, recordando que los grandes gestos muchas veces nacen en los lugares más sencillos.