Este martes comenzó en el Juzgado Correccional Nº 1 de Necochea el juicio oral contra Marcos Aprea, de 34 años, acusado de atropellar y provocar la muerte del docente Germán Appella, de 37, durante la madrugada del 20 de junio de 2024.
La primera jornada del debate contó con la presencia de familiares y allegados de Appella, además de varios de sus exalumnos, que se acercaron al Tribunal para acompañar a la familia y seguir el desarrollo de la audiencia.
Aprea llegó a esta instancia acusado por el delito de “homicidio culposo agravado por la conducción de un vehículo automotor bajo los efectos del alcohol”, imputación sostenida por el fiscal José Luis Cipolletti, de la Fiscalía Nº 1 del Departamento Judicial de Necochea.
El hecho ocurrió alrededor de las 5 de la madrugada del 20 de junio de 2024, luego de una fiesta de la cerveza realizada en un complejo gastronómico de la zona. Según consta en la investigación, el Honda Civic conducido por Aprea embistió a Appella en avenida 42, entre 95 y 97, cuando la víctima regresaba caminando junto a una amiga en dirección hacia avenida 91.
Durante esta primera jornada, distintos testimonios comenzaron a reconstruir los momentos previos al impacto, las condiciones en las que se encontraba el conductor, la velocidad del vehículo, la mecánica del atropello y lo ocurrido inmediatamente después.
Uno de los testimonios centrales fue el de la mujer que acompañaba a Germán Appella durante la madrugada del hecho.
La testigo relató que ambos habían salido de la Fiesta de la Cerveza y caminaban por avenida 42 debido a las condiciones de las veredas en ese sector. Según explicó, avanzaban tranquilos y en ese momento prácticamente no había tránsito.
Al reconstruir los segundos previos al impacto, sostuvo que no llegó a advertir la aproximación del automóvil.
“No percibí ningún tipo de ruido de un auto, ninguna luz”, declaró ante el tribunal.
Luego recordó haber sentido un golpe muy fuerte y, cuando pudo reaccionar, encontró a Germán tendido junto a ella. También manifestó que ni el conductor ni su acompañante se acercaron inicialmente para auxiliarlos.
La mujer sostuvo además que, desde su percepción, las condiciones del lugar no representaban un impedimento visual para quien conducía.
Otro de los testimonios de mayor relevancia fue el del joven que viajaba como acompañante de Aprea en el Honda Civic.
Durante la audiencia reconoció que ambos habían consumido bebidas alcohólicas durante la noche y describió al conductor como alcoholizado.
Ante una pregunta concreta sobre si Aprea estaba en condiciones de conducir, respondió: “No estaba en condiciones de manejar”.
También reconoció que él mismo había consumido alcohol.
El testigo explicó que después del impacto el automóvil continuó aproximadamente 50 metros hasta detenerse y que ambos permanecieron junto al vehículo. Desde lo que pudo observar, señaló que Aprea no intentó escapar del lugar.
Un efectivo policial que llegó al lugar después del accidente también declaró ante el tribunal. Según explicó, al tomar contacto con Aprea lo notó “un poco alcoholizado”, percepción que relacionó con el aliento y con su comportamiento después del hecho.
El policía señaló además que el acompañante presentaba condiciones similares y, ante una consulta concreta, manifestó que desde su apreciación ninguno de los dos se encontraba en condiciones de conducir.
Durante su declaración también surgió un dato vinculado al control de alcoholemia. El efectivo explicó que el procedimiento no pudo realizarse en el lugar porque el dispositivo disponible se encontraba en proceso de calibración.
El mismo testigo fue consultado sobre una eventual fuga y aseguró que el conductor no intentó escapar después del impacto.
También declaró Cristian Emanuel San Juan, integrante de Defensa Civil que acudió al lugar luego del llamado por el accidente.
Durante su testimonio describió la escena que encontró al arribar y señaló que, a partir de su propia percepción, observó en los ocupantes del automóvil signos que asociaba con una persona alcoholizada, haciendo referencia a su comportamiento, su forma de mirar y la manera de expresarse.
En un tramo de su declaración intervino la defensa cuando el testigo comenzó a mencionar información que había recibido de efectivos policiales. Ante esa situación, el tribunal le recordó que debía centrar su testimonio en aquello que hubiera percibido personalmente.
Uno de los testimonios técnicos de la jornada fue el de la médica que intervino en la autopsia de Appella.
La profesional explicó que la víctima fue “embestida desde atrás” y describió un mecanismo de latigazo seguido por el impacto contra una superficie dura.
Según detalló, ese movimiento produjo lesiones en la región occipital y una fractura en la base del cráneo que derivaron en la muerte.
La declaración permitió aportar elementos técnicos sobre la mecánica de la embestida y las lesiones que sufrió Appella como consecuencia del impacto.
Otra testigo que circulaba por la zona después de salir de la fiesta también aportó su relato.
Contó que se desplazaba en un automóvil junto a su pareja, un amigo y su hermana. Según explicó, antes de incorporarse a avenida 42 habían permanecido algunos minutos dentro del vehículo con la calefacción encendida debido al frío y a las condiciones de los vidrios.
Una vez en avenida 42, observaron unas luces que avanzaban a gran velocidad. Según recordó, su pareja llegó a advertir la situación y expresó: “Mirá la velocidad que va ese loco”.
La mujer sostuvo que las luces se alejaban “demasiado rápido”, aportando así otro elemento vinculado con la velocidad a la que habría circulado el vehículo antes del impacto.
Uno de los puntos centrales de la investigación está relacionado con el estado de Aprea al momento del hecho.
De acuerdo con las pruebas incorporadas a la causa, el acusado presentaba 1,54 gramos de alcohol por litro de sangre. Durante la investigación, la Justicia de Garantías había dispuesto su prisión preventiva y posteriormente se estableció que cumpliera la medida bajo arresto domiciliario con monitoreo mediante una pulsera electrónica del Servicio Penitenciario Bonaerense.
La jueza de Garantías Aída Lhez también había dispuesto una caución real con embargo sobre un inmueble ubicado en calle 81, presentado por la familia del acusado como garantía, además de la retención de su pasaporte y la prohibición de salir del país.
La primera jornada permitió incorporar declaraciones de personas que estuvieron junto a la víctima, que viajaban en el vehículo involucrado o que llegaron al lugar después del accidente, además de testimonios técnicos relacionados con la autopsia y las condiciones en las que se encontraba el acusado.
Los testimonios aportados durante el debate comenzaron a poner en discusión algunos de los principales aspectos que deberá analizar el tribunal: el consumo de alcohol, la velocidad del automóvil, las condiciones de circulación, la mecánica de la embestida y la conducta posterior al hecho.
El juicio continuará con la producción de nuevas pruebas y declaraciones testimoniales. Al finalizar el debate, el tribunal deberá determinar la responsabilidad penal de Marcos Aprea por la muerte de Germán Appella.
Foto: Ecos Diarios