12/08/2026

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Puerto Quequén busca proyectarse a 2036 con un plan estratégico y financiamiento internacional

09:41 | El Consorcio de Gestión prepara un nuevo plan a una década junto con la Universidad de Buenos Aires, que incluirá obras consideradas estratégicas para el desarrollo portuario. Entre ellas figuran la reconstrucción del ex Puente Ezcurra y el soterramiento de las líneas de alta tensión. Una primera estimación indica que cada una de ellas demandaría una inversión cercana a los 10 millones de dólares.



Pensar Puerto Quequén hacia 2036, definir las obras que serán necesarias durante la próxima década y, fundamentalmente, dejar una hoja de ruta que trascienda a las autoridades de turno. Ese es uno de los principales objetivos que se plantea el Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén, según explicó su presidente interino, el doctor Mariano Carrillo. Lo hizo al ser entrevistado en el programa Voces de la Tarde que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea.

La iniciativa comenzó a tomar forma a partir de la participación de una delegación del Consorcio en un Encuentro Federal de Inversiones Logísticas organizado por el Consejo Federal de Inversiones, donde se mantuvieron contactos con entidades financieras internacionales y se analizaron alternativas para obtener financiamiento destinado a grandes obras de infraestructura.

Mariano Carrillo explicó que el último plan estratégico decenal disponible para el puerto correspondía al período 2016-2026 y que, por ese motivo, durante este año se inició una ronda de consultas para avanzar en un nuevo documento que contemple las necesidades de Puerto Quequén para los próximos diez años.

En ese proceso, el Consorcio se encuentra avanzando en un convenio con la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires para contar con asesoramiento profesional en la elaboración del nuevo plan. La intención es que ese documento no sea solamente una declaración de objetivos, sino que establezca principios rectores y determine las obras indispensables para el desarrollo del puerto durante la próxima década. Y entre esas obras hay dos proyectos que ya vienen de anteriores gestiones y que Carrillo considera que necesariamente deben formar parte de la planificación. Son la reconstrucción del ex Puente Ezcurra y el soterramiento de las líneas de alta tensión que atraviesan el área portuaria.

El primero permitiría recuperar una conexión directa entre Necochea y Quequén, reduciendo considerablemente los recorridos que actualmente deben realizar vehículos y operadores vinculados con la actividad portuaria. Además de agilizar la circulación, la reconstrucción del puente tendría un impacto económico sobre la propia operatoria portuaria, al reducir kilómetros de traslado y, consecuentemente, costos logísticos.

El segundo proyecto tiene una dimensión estratégica todavía mayor para el crecimiento de Puerto Quequén. Se trata del soterramiento de las líneas de alta tensión que atraviesan el área portuaria y que constituyen una limitación para el aprovechamiento de determinados espacios.
La obra permitiría liberar terrenos actualmente ociosos y ampliar las posibilidades de desarrollo de ambas márgenes del río Quequén Grande, generando nuevos espacios que eventualmente podrían destinarse a muelles, instalaciones u otros proyectos vinculados directa o indirectamente con la actividad portuaria.

Son obras de gran envergadura. Mariano Carrillo estimó que cada una de ellas superarían los 10 millones de dólares, aunque aclaró que no quería precisar una cifra exacta para el soterramiento sin contar con los números definitivos.
Precisamente por su magnitud, el Consorcio busca acceder a financiamiento internacional. El encuentro organizado por el Consejo Federal de Inversiones permitió establecer contactos con bancos internacionales que manejan tasas sensiblemente inferiores a las que actualmente pueden conseguirse en Argentina.

Mariano Carrillo señaló que se analizaron tasas internacionales del orden del 6, 7 u 8 por ciento y explicó que, para avanzar en ese camino, será necesario contar oportunamente con las autorizaciones correspondientes de la Provincia de Buenos Aires.
La alternativa que se estudia contempla mecanismos de financiamiento similares a los utilizados para obras anteriores del Puerto de Quequén, particularmente el modelo de fideicomiso que permitió llevar adelante el dragado de profundización.
La lógica es que la propia operatoria portuaria pueda generar los recursos necesarios para afrontar el repago de los créditos. De esta manera, el financiamiento internacional permitiría anticipar obras que, de otro modo, demandarían muchos años para concretarse.
“Necesitamos del financiamiento internacional”, resumió Carrillo, al remarcar que ahora comienza una etapa de trabajo técnico para reunir la documentación y los requisitos solicitados por las entidades financieras.
El objetivo es presentar las carpetas correspondientes y avanzar en los próximos meses en un proceso que, según admitió, no será inmediato, pero que podría permitir que algunas de estas obras comiencen a transformarse en realidad en los próximos años.
El nuevo plan estratégico también incorporará otras iniciativas. Entre ellas se encuentra el proyecto de refulado de las playas de Quequén, una obra considerada necesaria después del deterioro sufrido por el frente costero a partir de los últimos fenómenos meteorológicos.
El estudio de impacto ambiental ya está siendo analizado por los técnicos del Consorcio y se espera contar próximamente con conclusiones que permitan avanzar en la definición del proyecto.
Mariano Carrillo planteó además una concepción de la gestión basada en políticas de Estado, donde los proyectos y estudios realizados por una administración no se pierdan cuando cambian las autoridades.
En ese sentido, puso como ejemplo obras recientes realizadas en el ámbito portuario, como el asfaltado y las reparaciones de la avenida Almirante Brown, que pudieron avanzar con rapidez porque la gestión anterior ya había realizado estudios y convenios con Vialidad Nacional.
Para el presidente interino, esa continuidad permite ahorrar tiempo y evitar que cada nueva conducción deba comenzar nuevamente desde cero. La definición adquiere especial relevancia porque durante el presente mes de agosto vencen formalmente los mandatos de todos los integrantes del actual directorio del Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén.
Carrillo explicó que, pese al vencimiento formal, las actuales autoridades deben continuar con la administración cotidiana hasta que el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires designe un nuevo directorio.
El proceso puede demorar meses. Según recordó, en otras oportunidades la renovación de autoridades llegó a extenderse durante un año o incluso un año y medio.
Por eso, la actual conducción busca dejar preparada una hoja de ruta para quien tenga la responsabilidad de conducir el puerto en el futuro. “Sea el mismo, sea uno distinto”, señaló Mariano Carrillo, el próximo directorio debería encontrar un plan, proyectos y recursos sobre los cuales trabajar y no tener que comenzar nuevamente desde cero.
La mirada del presidente interino apunta, de esta manera, mucho más allá de la duración de su propia gestión. La intención es que el plan decenal pueda ser concluido y luego adaptado por las autoridades que correspondan, pero que exista un norte definido para el desarrollo de Puerto Quequén.

En un puerto que atraviesa una etapa de fuerte actividad exportadora y que busca consolidar su posición como motor del desarrollo económico regional, la planificación aparece como una herramienta central.
Reconstruir un puente derribado hace décadas, liberar espacios mediante el soterramiento de las líneas de alta tensión, recuperar las playas mediante el refulado y conseguir financiamiento internacional son proyectos de distinta naturaleza y magnitud.
Pero todos forman parte de una misma idea: que Puerto Quequén pueda contar con un programa de obras pensado para los próximos diez años y que, más allá de los nombres que ocupen los despachos, exista una política de Estado que permita sostenerlo en el tiempo.