El campo de Necochea y la región enfrenta un escenario que combina las dificultades que dejaron las lluvias de mayo con un pronóstico que obliga a mirar con atención los próximos meses. La presencia del fenómeno de El Niño, con una intensidad superior a la habitual, anticipa la posibilidad de precipitaciones por encima de los valores normales desde agosto y durante buena parte de la primavera, una situación que podría profundizar los problemas que actualmente existen en los caminos vecinales.
El ingeniero Juan Erreguerena, del INTA, explicó que el fenómeno ya está instalado y que los pronósticos indican una mayor probabilidad de lluvias durante agosto, septiembre y los meses siguientes, incluso con incidencia durante el otoño del próximo año.
La particularidad de este episodio es que se habla de un “Súper Niño”, debido a que el calentamiento registrado en el Pacífico, donde se mide el fenómeno, se encuentra por encima de los valores considerados normales para un evento de El Niño.
Erreguerena aclaró que esto no significa que necesariamente vaya a llover en cada establecimiento o que pueda anticiparse exactamente dónde y cuándo se producirán las precipitaciones. Se trata de una probabilidad climática que, sin embargo, obliga a tomar decisiones y planificar con anticipación.
Para el sector agropecuario, el desafío no pasa solamente por aprovechar las lluvias que puedan favorecer a los cultivos, sino también por administrar los riesgos. Una primavera y un otoño con precipitaciones excesivas pueden convertirse en un problema al momento de sembrar, ingresar a los lotes o retirar la producción.
En ese sentido, el técnico del INTA planteó la necesidad de analizar los números, evaluar escenarios y distribuir los riesgos mediante diferentes cultivos, buscando que una eventual complicación climática no termine afectando de manera completa el resultado productivo.
El panorama actual ya es complejo. Las precipitaciones registradas durante mayo dejaron importantes sectores con exceso de humedad y, fundamentalmente, caminos rurales en condiciones muy deficientes. Esa situación todavía tiene consecuencias directas sobre la cosecha.
La soja prácticamente dejó de avanzar y, aunque el maíz pudo cosecharse en mejores condiciones que otros cultivos, todavía queda una proporción muy importante por levantar.
“Hay una proporción importante de la cosecha de maíz que es la que falta”, explicó Erreguerena. Y aportó un dato que dimensiona la situación: todavía resta aproximadamente el 70% de la cosecha de maíz en la zona.
El problema no está necesariamente dentro de los lotes, sino en muchos casos en los accesos. Los caminos vecinales presentan sectores anegados, pantanos y huellas que dificultan seriamente el ingreso de camiones y maquinaria.
La situación se observa especialmente en establecimientos ubicados en sectores cercanos a la ruta 228 y en distintas zonas del partido de Necochea, además de áreas de Lobería y San Cayetano. También existen dificultades hacia sectores próximos a la costa y en los caminos que conducen hacia La Dulce.
El estado de los caminos, además, no pudo ser acondicionado convenientemente debido a la continuidad de las condiciones de humedad. Por eso, el problema se transforma en un círculo difícil de resolver: no se puede ingresar con normalidad para cosechar y, al mismo tiempo, resulta complicado realizar los trabajos necesarios para recuperar los caminos.
A esto se suma que la mercadería no puede permanecer indefinidamente en el campo esperando mejores condiciones. La cosecha debe ser retirada y transportada, y la imposibilidad de hacerlo genera un problema productivo y logístico de consideración.
En este contexto, la eventual llegada de mayores precipitaciones durante la primavera obliga a extremar la planificación. Para el INTA, el escenario no significa necesariamente una catástrofe, pero sí una advertencia para anticipar decisiones, evaluar alternativas y distribuir riesgos.
Un día difícil para los trabajadores del INTA
La entrevista también tuvo como marco el Día del Trabajador y Trabajadora del INTA, que se recordó este jueves 13 de agosto, en un momento particularmente complejo para la institución. El ingeniero Erreguerena señaló que el programa de retiros voluntarios finalizó el mes pasado y que aproximadamente el 20% del personal del organismo se retiró en todo el país.
La situación también tuvo impacto en la estructura local. En la unidad vinculada a Necochea, de un plantel que originalmente estaba integrado por seis personas, dos se acogieron al retiro, quedando actualmente cuatro trabajadores.
Pese al contexto, Erreguerena reivindicó a quienes continúan desarrollando sus tareas y también a quienes dejaron la institución después de años de trabajo. El aniversario encontró así a los trabajadores del INTA atravesando un escenario difícil, pero manteniendo su presencia y su aporte al sector productivo de la región.