La crisis económica también golpea las puertas de las iglesias. En la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, de la villa balnearia, el padre Pablo Boldrini observa a diario una realidad que, según aseguró, "nunca" había visto con esta intensidad. Familias que antes podían sostenerse por sus propios medios, trabajadores que hoy necesitan ayuda y personas que llegan con vergüenza a pedir alimentos conforman un escenario que llevó al sacerdote a advertir sobre una sociedad cada vez más desesperanzada.
En diálogo con Voces de la Tarde, programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea 97.3, Boldrini explicó que la propia parroquia también atraviesa dificultades para afrontar los gastos de mantenimiento y las reparaciones que requiere el edificio. Techos, paredes y distintos sectores del templo necesitan obras que se realizan de manera gradual gracias al aporte de la comunidad.
"Estamos en la lucha porque estamos arreglando", expresó. Para reunir recursos se organizan rifas y se reciben donaciones, aunque reconoció que los aportes de los fieles también disminuyeron porque "la cosa está tan brava para todo el mundo" que muchas personas ya no pueden colaborar como antes.
La parroquia cuenta, además, con un Consejo de Asuntos Económicos, encargado de administrar los recursos y establecer prioridades frente a las numerosas necesidades. "Hay muchas cosas que hacer en la parroquia, muchísimas, no solamente los techos", explicó.
La principal preocupación del sacerdote, sin embargo, pasa por la situación social. Desde la parroquia se desarrolla la denominada "Noche de la Caridad", una modalidad de asistencia que evita el formato tradicional de los comedores comunitarios. Allí se preparan viandas que luego un grupo de voluntarios, al que bautizaron "los delivery", distribuye directamente en los hogares de las familias más necesitadas.
La iniciativa surgió tras un relevamiento realizado junto a Cáritas en distintos sectores de la zona de la playa. Allí encontraron situaciones que, según el sacerdote, son "terribles". Como ejemplo, mencionó el caso de una mujer con cuatro hijos que vive en condiciones extremadamente precarias, prácticamente bajo un nylon sostenido por palos.
Pero la comida, explicó Boldrini, es apenas una parte del problema. Los voluntarios ingresan a las viviendas, conversan con las familias y procuran acompañarlas porque, según señaló, "la pobreza golpea en muchos estados de la persona". La tristeza y la falta de perspectivas aparecen como consecuencias tan graves como las carencias materiales.
"Desesperación significa falta de esperanza", remarcó.
El sacerdote también se mostró preocupado por el creciente desencanto con la política. Contó que personas que trabajaron durante toda su vida llegan a pedir ayuda con vergüenza. "Yo le doy un abrazo y le digo: no te puede dar vergüenza en el país en que estamos", relató.
Para Boldrini, uno de los síntomas más preocupantes es escuchar a personas afirmar que ya no quieren votar. Consideró que esa actitud refleja el cansancio de una sociedad que siente que los sucesivos cambios políticos no modificaron su realidad.
En ese contexto, planteó una crítica al modelo económico y reclamó la presencia del Estado como "árbitro". Para explicarlo recurrió a una comparación futbolística: cuando dos jugadores se pelean, debe intervenir el árbitro. "Si al árbitro lo sacás, todo el mundo se agarra a trompadas", sostuvo.
También llamó a abandonar el voto basado exclusivamente en la bronca o en la identificación ideológica. "La ideología se ha robado la cabeza y el corazón de la gente", afirmó, al tiempo que pidió recuperar la capacidad de analizar propuestas y elegir pensando en el futuro.
Uno de los momentos centrales de la entrevista fue la próxima visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre. El padre Pablo Boldrini confirmó que las parroquias de Necochea ya comenzaron a organizarse para participar del encuentro en Luján y anticipó que la convocatoria podría ser mayor a la esperada.
Desde la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, al igual que desde las restantes comunidades de la Diócesis, se prepara un viaje para asistir a la jornada del 11 de noviembre. El costo informado es de 80.000 pesos por persona y la salida está prevista para la noche anterior, con el objetivo de llegar durante la madrugada a la Basílica de Luján.
El sacerdote señaló que aún no existe una agenda oficial definitiva del pontífice, aunque mencionó que se prevén actividades en Córdoba, Buenos Aires y una despedida en Luján. "Yo creo que va a haber una movida más grande de la que pensamos", aseguró.
Más allá del cronograma oficial, Boldrini expresó qué espera del mensaje del Papa: que sea un mensaje de esperanza, que ayude a "abrir los ojos" y que llegue especialmente a quienes concentran mayor poder económico y político.
"No vienen a hacer política, vienen como pastores", aclaró. Sin embargo, sostuvo que el mensaje del Evangelio no puede permanecer indiferente frente a la realidad social.
Para el párroco de Lourdes, la visita de León XIV puede convertirse en una oportunidad para recuperar algo que considera perdido: la esperanza. "Que su mensaje llegue al corazón de los más poderosos", pidió.
Finalmente, dejó una reflexión que sintetiza su mirada sobre el momento que atraviesa el país. La Iglesia puede acompañar, contener y llevar una vianda, pero no puede resolver por sí sola el problema de la pobreza.
"Eso es una gotita de agua en el océano", expresó. La verdadera transformación, concluyó, dependerá de que la sociedad vuelva a mirar al otro, recupere la empatía y ejerza con responsabilidad una de sus herramientas más importantes: el poder de elegir.