24/08/2026

Economía

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La morosidad de las familias alcanzó su nivel más alto desde la crisis de 2001

09:05 | Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) reveló que el 15,5% de las deudas de las familias con bancos y billeteras virtuales se encuentra en situación irregular. Casi seis millones de personas presentan mora, en un contexto marcado por la caída del poder adquisitivo, el aumento del endeudamiento y la falta de intervención estatal.



El endeudamiento de los hogares argentinos atraviesa uno de los momentos más críticos de las últimas dos décadas. Así lo refleja un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que advierte que la morosidad de las familias alcanzó los niveles más altos desde la crisis de 2001.

De acuerdo con el estudio, basado en datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y de la Central de Deudores (CENDEU), la mora en los créditos bancarios llegó al 12,8% en junio de 2026. Si se incorporan las deudas con billeteras virtuales y otros proveedores no financieros, el porcentaje asciende al 15,5%.

Un deterioro acelerado

El informe señala que el deterioro comenzó a profundizarse a fines de 2024. En octubre de ese año, la morosidad de las familias con los bancos era del 2,5%, porcentaje que creció de manera sostenida durante los siguientes 20 meses.

En las billeteras virtuales el incremento fue aún más pronunciado: la mora pasó del 7,3% en noviembre de 2024 al 30,1% en junio de 2026, superando incluso los niveles registrados durante la pandemia.

Los préstamos personales y las tarjetas de crédito aparecen entre los instrumentos más comprometidos. La mora en los créditos personales trepó del 3,3% al 15,9%, mientras que en las tarjetas pasó del 1,6% al 13,1%.

Casi seis millones de personas en mora

Según el relevamiento, el sistema financiero registra 20,96 millones de deudores, de los cuales 5,91 millones presentan algún tipo de incumplimiento en sus obligaciones.

Del total de personas en mora, 2,90 millones mantienen deudas con billeteras virtuales, 1,66 millones son morosos exclusivos del sistema bancario y 1,36 millones presentan deudas irregulares en ambos segmentos.

El estudio indica que, desde febrero de 2024, se incorporaron 2,6 millones de nuevos deudores morosos.

Jóvenes, el grupo más afectado

El informe identifica a los jóvenes como el sector con mayores dificultades para cumplir con sus compromisos financieros.

Las personas de entre 18 y 24 años registran las tasas de morosidad más elevadas del país, con porcentajes superiores al 32%, y casi cuatro de cada diez deudores morosos tienen menos de 34 años.

Además, el 72,6% de los jóvenes endeudados mantiene obligaciones con billeteras virtuales.

Deudas cada vez más difíciles de cobrar

El trabajo también advierte un crecimiento de los créditos considerados de alto riesgo o directamente incobrables.

La categoría de mayor riesgo de insolvencia concentra $6,73 billones, mientras que los créditos catalogados como irrecuperables ya representan $3,86 billones, con una fuerte incidencia de las billeteras virtuales.

A ello se suman otros $3,90 billones correspondientes a créditos que aún no son considerados morosos, pero que presentan riesgo de ingresar en esa situación si continúan las dificultades de pago.

El Gobierno descarta intervenir

El informe recuerda que durante agosto el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, definieron el sobreendeudamiento como "un problema entre privados", descartando la posibilidad de una intervención estatal.

Para CEPA, el crecimiento de la morosidad está estrechamente vinculado con la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. Según el centro de estudios, el salario real acumula una caída del 8,7% desde el inicio de la actual gestión nacional, porcentaje que, al ajustarse con la metodología de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo), se eleva al 18,7%.

El informe concluye que el deterioro del ingreso de las familias, combinado con el aumento del uso del crédito para sostener el consumo cotidiano, explica buena parte del crecimiento de la morosidad y plantea un escenario de creciente vulnerabilidad para millones de hogares argentinos.