Max Higgins, el empresario jamaiquino que a mediados de la década del 2000 llegó a la Argentina prometiendo inversiones millonarias y que se hizo conocido por anunciar la construcción de un supuesto “Disney argentino” en San Pedro, fue encontrado muerto en las últimas horas en la localidad de Libertad, partido de Merlo.
El hombre fue hallado tendido en la vía pública y en posición fetal, sobre un colchón, en una zona cercana a una parada de colectivos. Un empleado de la Empresa 216 fue quien alertó a las autoridades después de encontrarlo inmóvil.
De acuerdo con las primeras actuaciones policiales, no se observaron signos visibles de violencia ni indicios de intervención de terceras personas. Una ambulancia constató el fallecimiento y, en principio, se consideró que podría tratarse de una muerte por causas naturales.
Sin embargo, la Unidad Funcional de Instrucción N° 3 de Morón abrió una investigación bajo la carátula de “averiguación de causales de muerte” y dispuso la realización de una autopsia para establecer con precisión qué ocurrió.
El final de Higgins contrasta de manera extrema con la imagen que había construido casi dos décadas atrás: llegó a la Argentina presentándose como un poderoso empresario internacional, se rodeó de figuras del deporte y del espectáculo, se movilizó en vehículos de lujo y aseguró que contaba con fondos suficientes para desarrollar proyectos millonarios.
Uno de ellos fue el que puso a San Pedro en el centro de la atención nacional: un parque de diversiones inspirado en Disney que, según sus anuncios, demandaría una inversión cercana a los 1.000 millones de dólares.
La historia comenzó en 2007, cuando Higgins apareció en San Pedro acompañado por una importante comitiva y presentó un ambicioso proyecto para construir un enorme parque temático en las inmediaciones de la ciudad, sobre el camino hacia Vuelta de Obligado.
El emprendimiento fue presentado inicialmente como “Walt Disney Mundo” y contemplaba una superficie de alrededor de 130 hectáreas. La propuesta incluía un parque de diversiones, hoteles, casino, centro de convenciones, discoteca y hasta un campo de golf.
Higgins aseguró que la inversión alcanzaría los 1.000 millones de dólares y que los fondos llegarían de inversores de distintos países, especialmente de Medio Oriente y Europa. El proyecto generó una enorme expectativa en San Pedro, donde las autoridades municipales llegaron a recibir al empresario y a sus acompañantes.
La llegada de Higgins contribuyó a alimentar todavía más la expectativa. Según las crónicas de la época, el empresario arribó a una reunión con el intendente Mario Barbieri acompañado por una comitiva que llegó en tres helicópteros. Se presentó como el hombre que iba a transformar la ciudad mediante un gigantesco emprendimiento turístico.
Incluso llegó a comprarse un terreno de más de 130 hectáreas en la zona para desarrollar el proyecto. En el lugar aparecieron carteles que anunciaban la futura construcción del parque y se realizaron algunos trabajos iniciales, lo que hizo que durante un tiempo la iniciativa pareciera tener un grado de concreción mayor al de un simple anuncio.
Pero el proyecto tenía un problema fundamental: The Walt Disney Company no tenía ninguna relación con Higgins ni con el emprendimiento.
La filial argentina de la compañía salió públicamente a desmentir la construcción del supuesto parque y advirtió que no tenía vinculación con la iniciativa. Incluso evaluó acciones legales por la utilización de la marca.
Higgins, sin embargo, insistió con su proyecto. Sostuvo que contaba con derechos sobre la denominación “Walt Disney Mundo” y continuó anunciando inversiones y obras que nunca llegaron a concretarse. La Justicia llegó a intervenir en el predio y fueron eliminadas referencias a la compañía Disney.
El episodio de San Pedro no fue la única aparición de Higgins en Argentina. Antes de instalarse en el centro de la escena con el proyecto del parque temático, se había presentado como el “Rey del Entretenimiento” y había desarrollado distintas propuestas vinculadas con el espectáculo y el fútbol.
Uno de sus proyectos más llamativos fue World Football Idol, un reality destinado a encontrar jóvenes talentos del fútbol. Para el emprendimiento consiguió la participación de figuras de enorme reconocimiento, entre ellas Diego Maradona y Sergio Goycochea, mientras que en distintas presentaciones también aparecieron nombres como Gabriel Batistuta.
Los eventos llegaron a realizarse en Mar del Plata y tuvieron una puesta en escena acorde con la imagen que Higgins buscaba transmitir. Se organizaban espectáculos musicales y competencias deportivas, con artistas y futbolistas reconocidos.
Higgins, además, cultivaba una estética extravagante. En sus apariciones públicas se mostraba con capa y corona, rodeado de asistentes y trasladándose en vehículos de alta gama. También alquilaba limusinas, helicópteros y oficinas en Puerto Madero, construyendo la imagen de un empresario con acceso a grandes fortunas.
Una de las escenas más recordadas fue precisamente su aparición junto a Maradona en medio de la promoción de sus proyectos deportivos.
Sin embargo, detrás de esa imagen de magnate comenzaron a aparecer señales que ponían en duda su supuesto poder económico.
Con el paso del tiempo, la historia que Higgins había construido comenzó a desmoronarse.
Distintas investigaciones periodísticas reconstruyeron denuncias y antecedentes que ponían en cuestión su patrimonio y sus negocios. Su entonces esposa, la argentina Sandra Zapata, también realizó fuertes acusaciones sobre su vida personal y sostuvo que la fortuna que exhibía era ficticia. Además, aparecieron referencias a antecedentes vinculados con estafas mediante cheques sin fondos en Estados Unidos e Inglaterra.
Incluso uno de los símbolos de su supuesto poder económico, una Lamborghini Diablo, terminó generando otro escándalo. El vehículo había sido alquilado y posteriormente tuvo que ser recuperado por la Policía luego de que no fuera devuelto.
Mientras tanto, el prometido parque temático de San Pedro nunca pasó de anuncios, presentaciones y movimientos iniciales en el terreno.
El supuesto proyecto de 1.000 millones de dólares no se transformó en el gigantesco centro turístico anunciado. No hubo parque, hoteles, casino ni las demás instalaciones prometidas.
La ilusión que durante unas semanas había generado el anuncio entre los habitantes de San Pedro terminó convirtiéndose en uno de los episodios más recordados de la historia reciente de la ciudad.
La caída de Higgins fue tan pronunciada como su ascenso había sido llamativo.
El hombre que había llegado a San Pedro rodeado de empresarios y que se presentaba como capaz de invertir una fortuna millonaria terminó completamente alejado de aquel mundo.
Con los años comenzó a aparecer en situación de calle. Fue visto en distintos sectores de Buenos Aires, entre ellos Retiro y Puerto Madero, durmiendo en espacios públicos y utilizando un maletín como almohada. También pedía dinero y comida a quienes transitaban por la zona.
En algunas de sus últimas apariciones públicas se lo veía desmejorado, hablando solo y alternando el inglés con un castellano rudimentario. Continuaba sosteniendo que había sido despojado de una enorme fortuna y que necesitaba recuperar su dinero.
En 2023, incluso fue trasladado al Hospital Borda después de ser encontrado en la vía pública y atravesar un cuadro que motivó su internación psiquiátrica.
Con el paso del tiempo, aquel personaje que alguna vez había aparecido junto a Maradona y había prometido convertir a San Pedro en sede de un gigantesco parque temático quedó prácticamente en el anonimato.
Higgins volvió a ser noticia ahora, casi dos décadas después de aquel anuncio que había generado expectativa en San Pedro.
Un empleado de la Empresa 216 lo encontró sin vida en Libertad, donde llevaba algunas semanas viviendo en situación de calle. Según los testimonios recogidos en el lugar, los vecinos habían visto durante ese período a un hombre de nacionalidad jamaiquina instalado en la zona.
La escena no presentaba, en principio, signos de violencia. Pero la investigación judicial continúa y será la autopsia la que determine las causas concretas del fallecimiento.
Así terminó la historia de Max Higgins en Argentina: el hombre que llegó prometiendo transformar San Pedro con un parque temático de mil millones de dólares, que se mostró junto a algunas de las figuras más importantes del espectáculo y del deporte, que construyó durante un tiempo una imagen de empresario millonario y que terminó sus últimos años en situación de calle.
El “Disney argentino” nunca se construyó. Y el proyecto que durante unas semanas había ilusionado a todo un pueblo quedó finalmente como el capítulo más conocido de una historia marcada por las promesas millonarias, el espectáculo y una caída hasta la indigencia.