26/08/2026

Locales

Las asociaciones civiles llevaron al Senado su preocupación por la posible quita del beneficio de zona fría

07:54 | Alberto Franco, del Centro Cultural-Biblioteca Popular Andrés Ferreyra de Necochea, participó de una reunión con la senadora nacional Juliana Di Tullio para advertir sobre el impacto que tendría la modificación del régimen de zona fría en bibliotecas, clubes y otras entidades comunitarias.



La preocupación de las asociaciones civiles por el futuro del régimen de zona fría llegó este martes al Senado de la Nación. Representantes de distintas instituciones bonaerenses mantuvieron una reunión con la senadora nacional Juliana Di Tullio para expresar el fuerte impacto que tendría la eventual eliminación o modificación del beneficio sobre bibliotecas populares, clubes y otras organizaciones sociales.

Entre los participantes estuvo Alberto Franco, director del Centro Cultural-Biblioteca Popular Andrés Ferreyra de Necochea, quien integró la delegación que llevó el reclamo al Congreso. La iniciativa surgió a partir de instituciones de Tandil, entre ellas la Biblioteca Popular Sarmiento de Villa Italia, que impulsaron la recolección de firmas y documentación para presentar ante los legisladores nacionales.

En diálogo con Voces de la Tarde, el programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea 97.3, Franco calificó como "muy positiva" la reunión con la legisladora y su equipo.

"Tuvimos una reunión con mucha escucha y una muy buena recepción", destacó.

El impacto sobre las instituciones

Según explicó, uno de los principales objetivos del encuentro fue visibilizar una problemática que, hasta el momento, había tenido escasa presencia en el debate legislativo: las consecuencias que tendría la reforma del régimen para las asociaciones civiles.

Franco sostuvo que, de acuerdo con el proyecto en discusión, los artículos 5° y 6° implicarían para estas entidades la pérdida del 50% del beneficio que actualmente reciben en la tarifa de gas.

"Era una voz que todavía no estaba presente: la de las asociaciones civiles, que se verían muy afectadas", afirmó.

Durante la reunión, la delegación entregó una carpeta con documentación y el respaldo de distintas instituciones, además de exponer la realidad que atraviesan bibliotecas, clubes y centros comunitarios.

Costos difíciles de afrontar

El dirigente explicó que muchas de estas organizaciones funcionan en edificios de grandes dimensiones, lo que implica elevados consumos de gas durante los meses de invierno.

Como ejemplo mencionó el caso de la Biblioteca Popular Andrés Ferreyra, que calefacciona diariamente unos 1.200 metros cuadrados mediante tres calderas.

"Es un servicio más de los tantos que sostienen las bibliotecas populares y los clubes", señaló.

También remarcó que la posible eliminación del beneficio afectaría especialmente a instituciones deportivas con piletas climatizadas o amplias instalaciones, cuyos costos energéticos ya representan una parte importante de sus presupuestos.

Reuniones con senadores

Además del encuentro con Juliana Di Tullio, la delegación dejó la misma documentación en el despacho del senador nacional Maximiliano Abad. Si bien no pudieron reunirse con el legislador porque se encontraba participando de otra actividad, sí mantuvieron un encuentro con integrantes de su equipo.

"Quedó también la carpeta con toda la documentación y el planteo", indicó Franco.

Las asociaciones civiles esperan ahora que su reclamo sea incorporado al debate cuando el Senado trate el proyecto que ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados.

Según relató Franco, durante la reunión Di Tullio les transmitió que será difícil desconocer el impacto que tendría una medida de estas características sobre miles de instituciones y usuarios residenciales.

Para el representante de la Biblioteca Popular Andrés Ferreyra, el encuentro permitió instalar una mirada que hasta ahora no estaba representada en la discusión parlamentaria.

"Esa voz hoy está planteada, tuvo muy buena recepción y el compromiso de ser considerada cuando el proyecto llegue al Senado", resumió.

Mientras tanto, las entidades continúan siguiendo de cerca la evolución del proyecto, convencidas de que una eventual reducción del beneficio pondría aún más presión sobre organizaciones que sostienen gran parte de su actividad gracias al esfuerzo de voluntarios y recursos cada vez más limitados.