02/09/2026

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La lluvia no da tregua y complica el mantenimiento de los caminos rurales

08:26 | Juan Manuel De la Calle, titular del EMSUR, advirtió que las napas continúan muy altas y que cada nueva lluvia obliga a detener las tareas. El organismo trabaja en sectores críticos para garantizar la circulación de los vecinos y la salida de la producción.



Las lluvias persistentes y el elevado nivel de las napas siguen generando serias complicaciones en la red de caminos rurales del distrito, además de afectar el mantenimiento de las calles de tierra y entoscadas de Necochea y Quequén. El escenario obliga al Ente Municipal de Servicios Urbanos y Rurales (EMSUR) a trabajar con extrema cautela, aprovechando cada período de buen tiempo para avanzar con las tareas.

El presidente del organismo, Juan Manuel De la Calle, explicó que las precipitaciones registradas cada pocos días obligan a interrumpir los trabajos hasta que los caminos logren drenar y secarse lo suficiente.

"Con exceso de humedad sabemos todos que es muy complicado trabajarlos", señaló durante una entrevista en Voces de la Tarde, programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea.

La situación resulta aún más compleja en la zona rural, donde las napas permanecen en niveles muy elevados.

"Cualquier pronóstico que nos dé pocos milímetros en la zona rural, la verdad que perjudica muchísimo", advirtió.

Según explicó, en algunos sectores el agua aflora de manera permanente, lo que impide contar con una base firme para que la maquinaria pueda trabajar con normalidad.

Máquinas que también quedan atrapadas

Las condiciones obligan a redoblar los recursos en determinados sectores.

"Hay que estar con dos máquinas en el lugar, porque obviamente las máquinas se encajan, las máquinas caen dentro de las cunetas", relató.

En esos casos, una segunda máquina debe asistir a la primera para poder continuar con las tareas, una situación que incrementa el desgaste de los equipos y provoca roturas mecánicas, especialmente en embragues y otros componentes.

De la Calle aclaró que el problema no afecta de manera uniforme a toda la red vial rural, sino que se concentra en puntos específicos donde el agua desborda lagunas o escurre sobre los caminos, generando verdaderos pantanos que pueden extenderse durante cientos de metros.

"Avanzamos tres kilómetros y retrocedemos dos cada vez que tenemos una lluvia", graficó el funcionario para describir el impacto que tiene cada nuevo frente de precipitaciones sobre los trabajos realizados.

Garantizar la salida de la producción

Además del mantenimiento de los caminos, el EMSUR tiene como prioridad asegurar la circulación de la producción agropecuaria.

Como ejemplo, De la Calle mencionó el caso de un productor de La Dulce que debía retirar alrededor de 170 camiones cargados de maíz. Para ello, el organismo dispuso maquinaria que acompañó el tránsito y reparó rápidamente los sectores más comprometidos.

"Esto es fundamental para ellos", remarcó.

No obstante, aclaró que el trabajo también apunta a garantizar el tránsito diario de los habitantes de la zona rural, el traslado de alumnos hacia las escuelas y la conexión entre las distintas localidades del distrito.

Un problema que requiere trabajo conjunto

Uno de los sectores más comprometidos continúa siendo el ubicado a la altura del kilómetro 17 de la Ruta Provincial 86, camino a La Dulce, donde persisten campos y caminos anegados por el desborde de una laguna.

Sobre esta situación, el titular del EMSUR indicó que ya se realizaron reuniones con productores rurales y con autoridades de Hidráulica de la Provincia para evaluar posibles soluciones.

Si bien recordó que el manejo de los escurrimientos corresponde al área provincial, destacó el trabajo coordinado entre los distintos organismos.

"No podemos nosotros dejar a Hidráulica sola en esto", afirmó.

En ese marco, señaló que el EMSUR también mantiene una articulación permanente con Vialidad Provincial para avanzar en alternativas que permitan aliviar la problemática.

Mientras continúen las lluvias y las napas permanezcan elevadas, las obras de recuperación integral deberán esperar mejores condiciones climáticas. Por ahora, el objetivo sigue siendo sostener la transitabilidad, responder a las urgencias y garantizar tanto la salida de la producción como la conectividad de los vecinos que viven y trabajan en la zona rural.