06/09/2026

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Cierra la única planta de caucho sintético del país y Argentina pierde otra industria estratégica

05/09/2026 10:35 | Pampa Energía confirmó el cierre definitivo de la única planta productora de caucho sintético de la Argentina, ubicada en Puerto General San Martín. La decisión deja al país sin fabricación local de este insumo clave para la industria de los neumáticos y representa un nuevo retroceso para la cadena industrial nacional.



La industria argentina suma un nuevo golpe. Pampa Energía confirmó el cierre definitivo de la planta de caucho sintético que operaba en el Complejo Petroquímico de Puerto General San Martín, en Santa Fe, poniendo fin a la única producción de este insumo en el país.

La medida se concretó luego de varias semanas de negociaciones y de sucesivas prórrogas de la conciliación voluntaria en el Ministerio de Trabajo, sin que pudiera encontrarse una alternativa para sostener la actividad.

Con este cierre, la Argentina deja de fabricar caucho sintético, un material esencial para diversas industrias y especialmente utilizado en la producción de neumáticos.

Un impacto sobre toda la cadena productiva

La decisión tiene consecuencias que van más allá de la propia planta. Uno de los principales clientes de la producción era la histórica fabricante de neumáticos Fate, que dejó de operar a comienzos de este año y despidió a 920 trabajadores.

La desaparición de ese mercado redujo drásticamente la demanda local de caucho sintético y, según explicó la empresa, volvió inviable la continuidad del negocio.

La secuencia expone el efecto en cadena que puede generar el cierre de una industria: primero desapareció uno de los principales fabricantes nacionales de neumáticos y ahora deja de producir el único proveedor argentino de una materia prima estratégica.

Más de un centenar de trabajadores afectados

El cierre también impacta en el empleo. Alrededor de 130 trabajadores estaban vinculados a la línea de producción de caucho sintético.

Según informó la empresa, parte del personal dejará la compañía, mientras que otros empleados serán reubicados en distintas áreas del grupo empresario. Un reducido equipo permanecerá en la planta para realizar tareas de mantenimiento.

Pampa Energía aclaró que el cierre alcanza únicamente a la producción de caucho sintético y que el resto de las operaciones del complejo petroquímico continuará funcionando normalmente.

Argentina dependerá de las importaciones

Más allá del impacto laboral, el dato de mayor relevancia es el productivo. Con el cierre de la planta de Puerto General San Martín, la Argentina pierde la capacidad de fabricar caucho sintético y deberá abastecerse exclusivamente mediante importaciones.

La situación reabre el debate sobre la capacidad del país para sostener cadenas industriales completas y preservar sectores estratégicos vinculados a la producción nacional.

Una apuesta a otro negocio

Mientras deja atrás la producción de caucho sintético, Pampa Energía anunció una fuerte inversión en otro segmento industrial.

La compañía desarrollará Fertil Pampa, una planta de urea en Bahía Blanca que demandará una inversión de 2.700 millones de dólares y cuya puesta en marcha está prevista para fines de 2029.

El proyecto generará más de 3.500 empleos durante la etapa de construcción y cerca de 300 puestos permanentes una vez que entre en funcionamiento.

La empresa presentó esta iniciativa como parte de una reorientación estratégica de sus negocios, enfocada en la producción de fertilizantes para sustituir importaciones y abastecer mercados de exportación, principalmente Brasil.

El contraste entre ambas decisiones refleja un cambio profundo en la estructura industrial de la compañía: mientras se cierra una actividad que abastecía a una cadena productiva nacional, se concentran las inversiones en un nuevo proyecto de gran escala ligado al sector energético y agroindustrial.

Con el cierre de la planta de Puerto General San Martín, la Argentina pierde la única instalación que producía caucho sintético, un nuevo retroceso para la industria nacional y para una cadena de valor que, en pocos meses, quedó prácticamente desarticulada.