Hay situaciones que podrían despertar solamente bronca, impotencia y desesperación. Que alguien entre en la noche y se lleve una herramienta de trabajo, después de años de esfuerzo para conseguirla, es una de ellas. Sin embargo, Franco Jesús Omar Gómez eligió mirar el episodio desde otro lugar.
Días atrás le robaron su camioneta, una Chevrolet S10 modelo 2005, que estaba estacionada frente a la casa de unos amigos. Había llegado allí alrededor de las 21 y, mientras conversaba unos minutos en la vereda, en un momento miró hacia el lugar donde había dejado el vehículo y ya no estaba.
La denuncia fue realizada y comenzó la investigación. También interviene el seguro. Hasta el momento, la camioneta no apareció.
Pero Jesús, lejos de quedarse únicamente con la pérdida, decidió escribir una carta abierta a la comunidad que fue difundida por distintos medios locales. El título elegido fue significativo: “Una gratitud que trasciende la adversidad”.
En ella contó el esfuerzo que significó adquirir la camioneta y recordó que todavía le queda aproximadamente un año para terminar de pagarla. Pero el eje de su mensaje no estuvo puesto en el enojo. Estuvo en las personas que, inmediatamente después de conocer lo ocurrido, comenzaron a llamarlo, acercarse, ofrecerle ayuda y ponerse a disposición.
“Frente a la pérdida material, la respuesta humana que he recibido ha sido un verdadero faro”, escribió.
Y eso fue justamente lo que quiso remarcar durante la entrevista en Voces de la Tarde, programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea. Contó que llegó a recibir ofrecimientos de camionetas y automóviles para poder continuar con su actividad cotidiana. No aceptó esas propuestas porque entendió que no correspondía asumir compromisos de ese tipo, pero sí quiso reconocer públicamente el gesto.
Jesús tiene 42 años, tres hijas y un emprendimiento de carpintería y construcción de casas modulares. La camioneta era parte fundamental de esa rutina: una herramienta para trabajar y, al mismo tiempo, el único vehículo de una familia que necesita trasladarse permanentemente.Por eso, la pérdida no es menor. Pero tampoco quiso convertirla en un motivo para descreer de los demás.
“Las pérdidas materiales van y vienen”, sostuvo en su carta. Lo que permanece, planteó, son los vínculos que se construyen a través de la convivencia, la solidaridad y la empatía.
Quizás allí esté lo más valioso de esta historia. Jesús podría haberse quedado con la indignación lógica de quien pierde aquello que consiguió trabajando. Podría haber elegido solamente reclamar y señalar. En cambio, decidió agradecer.
Y ese gesto también habla de una historia previa. Hace algunos años había participado de una iniciativa solidaria vinculada con una escuela rural de Jujuy y colaborado para que chicos de aquella comunidad pudieran conocer el mar. Hoy, frente a una dificultad personal, descubrió que también había una comunidad dispuesta a acompañarlo.
La camioneta todavía no apareció. La investigación continúa y la esperanza permanece. Pero en medio de esa incertidumbre, Jesús encontró algo que considera mucho más importante: comprobar que no está solo.
Tal vez por eso su mensaje exceda el robo de una S10. Es una invitación a no perder la confianza en los demás. A seguir apostando a la buena voluntad. Y a recordar que una ciudad también se construye con esos pequeños gestos que aparecen cuando alguien atraviesa un momento difícil.
Porque a veces, incluso en medio de la adversidad, también se puede descubrir la cosecha de lo que uno sembró durante toda una vida.