Argentina volvió a quedar frente a un preocupante diagnóstico sobre el desempeño de sus estudiantes. Los resultados de las pruebas PISA 2025 mostraron un retroceso en las tres áreas evaluadas: Matemática, Lectura y Ciencias. Se trata de la primera vez, dentro de la serie comparable, que el país cae simultáneamente en las tres disciplinas.
Los resultados fueron difundidos este martes por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), organismo que lleva adelante esta evaluación internacional. En Argentina participaron 11.093 estudiantes de 15 años pertenecientes a 412 escuelas, una muestra representativa de alrededor de 609.100 jóvenes de esa edad. A nivel mundial participaron más de 760.000 estudiantes de 91 países y economías.
PISA significa Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes. Es una evaluación que realiza la OCDE cada tres años para conocer qué pueden hacer los estudiantes de 15 años con los conocimientos y habilidades que adquirieron durante su trayectoria educativa.
Pero hay una diferencia importante respecto de un examen escolar tradicional.
PISA no busca comprobar cuánto contenido de un programa escolar puede memorizar un alumno. Su objetivo es determinar si puede utilizar lo que aprendió para resolver problemas, interpretar información, analizar situaciones y tomar decisiones en contextos que pueden ser nuevos para él.
Por ejemplo, en Matemática no se trata solamente de resolver una cuenta. La evaluación puede plantear una situación cotidiana en la que el estudiante deba interpretar datos, comparar alternativas, calcular o decidir qué procedimiento utilizar.
En Lectura, no alcanza con leer correctamente: se evalúa si el alumno puede comprender un texto, identificar información relevante, reconocer una idea principal y reflexionar sobre lo que está leyendo.
En Ciencias, se busca determinar si puede interpretar información científica, analizar datos y utilizar conocimientos para comprender fenómenos o evaluar explicaciones.
La edad no es casual. PISA toma como referencia a estudiantes de alrededor de 15 años porque se encuentran cerca del final de la educación obligatoria en muchos de los sistemas educativos participantes.
De esta manera, la evaluación permite observar qué herramientas tienen los jóvenes para desenvolverse tanto en estudios posteriores como en la vida cotidiana y en la sociedad.
En la edición 2025, Argentina obtuvo 393 puntos en Ciencias, 389 en Lectura y 367 en Matemática.
Los tres resultados fueron inferiores a los registrados en 2022. En Ciencias la caída fue de 13 puntos; en Lectura, de 12; y en Matemática, de 11. En esta última disciplina, además, se alcanzó el puntaje más bajo de toda la serie histórica comparable para Argentina.
Uno de los datos que más preocupa es el porcentaje de estudiantes que no alcanza el nivel considerado básico por PISA.
En Matemática, el 76% de los estudiantes argentinos no llegó al nivel 2, considerado el umbral mínimo de desempeño. Es decir, aproximadamente tres de cada cuatro jóvenes no lograron alcanzar las capacidades básicas que la evaluación espera para su edad.
En Lectura, el 60% quedó por debajo de ese nivel, mientras que en Ciencias ocurrió algo similar: el 59% no alcanzó el nivel básico.
Argentina quedó octava entre los 13 países latinoamericanos que participaron en PISA 2025, tanto en Matemática como en Lectura y Ciencias.
En Matemática obtuvo 367 puntos, por debajo de Uruguay, Chile, México, Costa Rica, Perú, Colombia y Brasil. La caída de 11 puntos respecto de 2022 fue, además, la mayor registrada en esta materia entre los países latinoamericanos participantes.
El panorama tampoco es exclusivamente argentino. La OCDE advirtió sobre un deterioro generalizado del rendimiento educativo a nivel mundial. En particular, los resultados de 2025 muestran una fuerte caída en Lectura a escala internacional, en un contexto marcado, entre otros factores, por cambios en los hábitos de lectura y el creciente uso de dispositivos digitales.
Otro aspecto importante es que los resultados de PISA no califican individualmente a cada alumno ni funcionan como un examen para aprobar o desaprobar.
Lo que buscan es ofrecer información comparable entre sistemas educativos para conocer qué saben y qué pueden hacer los estudiantes y, a partir de esos datos, detectar fortalezas, dificultades y desigualdades.
Por eso, más que una nota para los alumnos, PISA funciona como una herramienta de diagnóstico para los sistemas educativos.
Los resultados de 2025 vuelven a poner sobre la mesa una discusión que excede los números: qué conocimientos y habilidades están adquiriendo los jóvenes argentinos y si esos aprendizajes son suficientes para desenvolverse en una sociedad cada vez más compleja.
El dato más preocupante no es solamente que Argentina haya descendido posiciones o que sus puntajes hayan bajado. Es que una amplia mayoría de los estudiantes de 15 años no logra alcanzar los niveles básicos de desempeño en áreas fundamentales como Matemática, Lectura y Ciencias.
PISA ofrece, en ese sentido, una fotografía del sistema educativo. La discusión que queda abierta es qué hacer a partir de ese diagnóstico.