La ceremonia de bautismo y botadura del buque pesquero Adviento se realizó este jueves en las instalaciones del Astillero Aloncar S.A., ubicado en calle 546 N° 600 de Quequén, donde la embarcación fue construida en su totalidad.
El acto reunió a trabajadores del astillero, empresarios, familiares e integrantes de la comunidad vinculada con la actividad pesquera, además de autoridades. Estuvieron presentes el jefe de la Prefectura Quequén, personal del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, autoridades municipales, concejales de distintos bloques, representantes de empresas portuarias y gremios.
El presidente del astillero, ingeniero Hugo Obregozo, estuvo a cargo de las palabras de bienvenida. Durante la jornada destacó el trabajo realizado durante los meses de construcción y la importancia que tiene para quienes participan del proceso llegar al momento de poner finalmente la embarcación en el agua.
Antes de la botadura se desarrolló el tradicional bautismo del pesquero. El padre Alejandro Martínez realizó la bendición del barco, acompañado por sus propietarios y la madrina, y posteriormente se concretó el tradicional rompimiento de la botella contra la proa.
Pasadas las 10.20 comenzó la maniobra para trasladar el Adviento hasta el río Quequén. La embarcación descendió lentamente desde su base de lanzamiento hasta quedar a flote. Durante el procedimiento se produjo una pequeña desviación de la línea prevista, por lo que el personal del astillero debió realizar una corrección antes de completar la maniobra.
El nuevo pesquero tendrá 10,40 metros de eslora, 6 metros de manga y 2,60 metros de puntal, de acuerdo con los datos aportados por sus propietarios. Desde el astillero, en tanto, se indicó que la embarcación tiene una longitud aproximada de 12 metros y una potencia cercana a los 450 caballos.
Su puerto de asiento será Rawson y estará destinado a la actividad pesquera, principalmente a la captura de langostino. Según explicó Obregozo, se trata del quinto barco construido por Aloncar que tendrá como destino esa comunidad pesquera.
El Adviento todavía deberá completar las tareas administrativas necesarias para comenzar a operar, entre ellas la matriculación y las inspecciones correspondientes.
La construcción demandó alrededor de ocho meses de trabajo. En ese sentido, Obregozo señaló que uno de los desafíos del astillero es reducir los tiempos de producción y alcanzar, para embarcaciones de estas características, plazos cercanos a los seis meses.
La nueva botadura también volvió a poner en escena el rol de Quequén y Necochea dentro de la actividad naval y pesquera. Desde Aloncar remarcaron la posibilidad de que la construcción, reparación y mantenimiento de embarcaciones continúen generando actividad y empleo local y permitan sostener la participación de la ciudad dentro de la cadena de valor de la pesca.