18/09/2026

Opinión

reflexión

“En Necochea está todo por hacer”: una frase que deberíamos dejar de repetir

09:10 | Hay expresiones que, de tanto repetirlas, terminan convirtiéndose en una verdad que nadie se detiene a discutir. Esta es una de ellas. Porque si en Necochea “está todo por hacer”, entonces la pregunta inevitable es: ¿qué hacemos con todo lo que ya se hizo, con lo que se hace todos los días y con lo que se sostiene con enorme esfuerzo?


por Benjamín Vázquez


Escucho habitualmente esta frase en entrevistas realizadas en distintos medios de comunicación. La dicen empresarios, comerciantes, artistas, dirigentes y vecinos cuando se les pregunta por el presente y el futuro de Necochea:

“En Necochea está todo por hacer”.

La escucho desde hace muchos años. Desde que tengo uso de razón, podría decir.

Y cada vez que la escucho me hago la misma pregunta:

¿Todo? ¿Realmente todo?

Porque todo es una palabra enorme. Todo es todo.

Entonces, si está todo por hacer, ¿qué hacemos con lo que ya se hizo? ¿Qué hacemos con quienes construyeron, trabajaron, invirtieron, crearon, imaginaron y pusieron en marcha proyectos? ¿Qué hacemos con aquello que durante décadas se sostuvo contra viento y marea?

¿Y qué hacemos con quienes hoy siguen haciendo?

Porque muchas veces esa frase aparece justamente en boca de alguien que está siendo entrevistado para hablar de lo que está haciendo.

Un empresario que abrió un comercio.
Un artista que produce y genera cultura.
Un emprendedor que arriesga su capital.
Una institución que sostiene una actividad.
Un vecino que pone tiempo y esfuerzo en un proyecto.

Todos ellos están haciendo.

Y, sin embargo, muchas veces terminamos la entrevista diciendo que “en Necochea está todo por hacer”.

Hay algo contradictorio en eso.

Necochea no está por hacerse

Necochea tiene problemas. Por supuesto que los tiene.

Hay infraestructura que falta, obras que deberían concretarse, servicios que pueden mejorar, espacios que necesitan mantenimiento, oportunidades que todavía no fueron aprovechadas y decisiones que deberían tomarse.

El Estado municipal tiene mucho por hacer. También el provincial y el nacional.

Pero una cosa es decir que hay mucho por hacer y otra, muy diferente, afirmar que está todo por hacer.

Porque Necochea no es una ciudad que está esperando que alguien venga a construirla desde cero.

Necochea ya existe.

Tiene calles, barrios, escuelas, hospitales, clubes, comercios, empresas, industrias, instituciones, artistas, trabajadores, profesionales, emprendedores, asociaciones, cooperativas, espacios culturales, infraestructura turística y, sobre todo, una enorme cantidad de personas que todos los días hacen algo para que esta ciudad funcione.

Algunas cosas funcionan mejor. Otras peor.

Algunas necesitan ser transformadas. Otras necesitan ser recuperadas.

Pero están.

Y muchas veces están porque alguien, durante décadas, decidió poner tiempo, dinero, trabajo y hasta sacrificios personales para que estuvieran.

La ciudad que no vemos

Quizás el problema de esta frase es que nos hace mirar solamente lo que falta.

Y cuando miramos exclusivamente lo que falta, dejamos de ver lo que tenemos.

Una institución que abre sus puertas todos los días.

Un comerciante que levanta la persiana.

Un empresario que decide invertir.

Un artista que produce una obra.

Un club que sostiene a cientos de chicos.

Un docente que enseña.

Un trabajador que cumple con su tarea.

Un grupo de vecinos que organiza una actividad.

Una persona que decide recuperar un edificio.

Alguien que genera un puesto de trabajo.

Alguien que mantiene vivo un espacio cultural.

Todo eso también es hacer Necochea.

Y no es poco.

“La ciudad es lo que hacemos de ella”

Hay una frase del filósofo español José Ortega y Gasset que encaja especialmente bien con esta reflexión: “Yo soy yo y mi circunstancia”.

La frase pertenece a otro contexto y tiene un sentido filosófico mucho más amplio, pero puede servirnos para pensar nuestra relación con la ciudad.

Porque Necochea también es su circunstancia.

Y nosotros somos parte de ella.

No podemos pensar la ciudad únicamente como algo que otros deben transformar. La ciudad también es consecuencia de lo que hacemos, de lo que dejamos de hacer, de lo que sostenemos y de aquello que somos capaces de proyectar.

Por eso quizás sería mucho más útil cambiar la frase.

En lugar de decir:

“En Necochea está todo por hacer”.

Podríamos empezar a decir:

“En Necochea hay mucho por hacer y nosotros ya estamos haciendo”.

Parece una diferencia pequeña.

No lo es.

Hacer, proyectar y sostener

Hay tres palabras que me parecen mucho más importantes que aquella frase repetida durante años:

HACER.
PROYECTAR.
SOSTENER.

Porque una ciudad no crece solamente cuando inaugura una obra nueva.

También crece cuando alguien sostiene lo que existe.

Sostener una institución durante 50 años es hacer ciudad.

Mantener abierto un comercio durante décadas es hacer ciudad.

Organizar una actividad cultural es hacer ciudad.

Crear empleo es hacer ciudad.

Recuperar un patrimonio es hacer ciudad.

Abrir un nuevo emprendimiento es hacer ciudad.

Pensar un proyecto y buscar la manera de concretarlo es hacer ciudad.

Y, muchas veces, sostener algo es muchísimo más difícil que construirlo.

No necesitamos una frase que nos condene

No creo que repetir “en Necochea está todo por hacer” ayude demasiado.

Al contrario.

Porque, sin querer, puede instalar una idea peligrosa: que todo lo anterior no sirve, que todo lo existente es insuficiente y que la ciudad está permanentemente empezando de cero.

Y Necochea no empieza de cero.

Necochea tiene una historia. Tiene presente. Y tiene futuro.

Claro que faltan cosas.

Claro que hay problemas.

Claro que hay mucho para mejorar.

Pero justamente porque hay mucho por mejorar, necesitamos reconocer a quienes ya están haciendo algo.

No para conformarnos.

Al contrario.

Para contagiar.

Si un empresario está invirtiendo, que su ejemplo contagie a otro.

Si un artista está creando, que contagie a otro.

Si una institución está trabajando, que otra encuentre allí una motivación.

Si un vecino recupera un espacio, que otro se anime a hacer lo mismo.

Si alguien tiene una idea, que encuentre en lugar de una frase derrotista, una comunidad dispuesta a acompañarla.

Porque una ciudad no se transforma solamente señalando lo que falta.

También se transforma mostrando lo que es posible.

Cambiar la pregunta

Tal vez deberíamos dejar de preguntar:

“¿Qué le falta a Necochea?”

Y empezar a preguntar:

“¿Qué estás haciendo vos por Necochea?”

La respuesta puede ser mucho más interesante.

Porque seguramente descubriremos que hay cientos, miles de personas haciendo cosas que no conocemos.

Y cuando las conozcamos, quizás entendamos que la frase “en Necochea está todo por hacer” no solamente es simplista.

También es injusta con todos aquellos que, durante años y desde los lugares más diversos, hicieron, hacen y seguirán haciendo.

Necochea necesita más obras, más inversiones, más proyectos, mejores servicios y nuevas oportunidades.

Sin dudas.

Pero no necesita que la volvamos a fundar.

Necesita que reconozcamos lo que tenemos, que cuidemos lo que funciona, que mejoremos lo que está mal y que nos animemos a construir lo que todavía falta.

Porque Necochea no está toda por hacer.

Necochea ya fue hecha.

Ahora nos toca seguir haciéndola.