La publicación realizada por Gonzalo Diez en sus redes sociales luego de la nota de Necochea Digital abrió una nueva arista en una historia que el propio dirigente terminó ampliando con su aclaración.
La cuestión resulta llamativa por un dato concreto: la nota original de Necochea Digital nunca mencionó el nombre de la cuenta ni identificó públicamente la red social a la que hacía referencia. La publicación habló de “una cuenta anónima en redes sociales” y de elementos que, según pudo comprobar este medio, permitían vincularla con Diez.
Sin embargo, en su respuesta pública, el dirigente radical decidió escribir expresamente:
“Quiero desmentir categóricamente la afirmación de que soy el autor, integro o tengo participación alguna en la cuenta Insólito Necochea.”
Es decir, fue Diez quien puso nombre y apellido al espacio al que se refería la nota, aun cuando ese dato no había sido publicado por Necochea Digital.

En su extenso comunicado, Diez sostuvo que no es autor, integrante ni administrador de “Insólito Necochea”.
Pero, al mismo tiempo, dedicó buena parte de su publicación a defender ese espacio.
“Considero que Insólito realiza un aporte interesante desde el humor, la ironía y una mirada crítica sobre la realidad local”, escribió.
También reivindicó la existencia de “voces diversas e independientes” y afirmó que durante años mantuvo diferencias públicas con Necochea Digital y con su línea editorial.
El punto que genera la particularidad del descargo es que la nota original no había mencionado el nombre “Insólito Necochea”. Por lo tanto, la identificación pública de esa cuenta surgió de la propia publicación de Diez.
La secuencia es sencilla.
Necochea Digital publicó una investigación sobre una cuenta anónima.
No mencionó el nombre del perfil ni la red social.
Gonzalo Diez salió a desmentir que fuera parte de “Insólito Necochea”.
Y, al hacerlo, fue él mismo quien identificó públicamente cuál era la cuenta a la que hacía referencia la investigación.
La contradicción es, cuanto menos, llamativa.
La nota publicada por este medio señalaba que existían elementos vinculados con los mecanismos de recuperación de la cuenta cuyos datos coincidían con información relacionada con Diez, pero aclaraba expresamente que los datos personales no serían publicados.
Otro detalle de la repercusión tampoco pasó inadvertido.
La diputada nacional Jimena López, quien en distintas oportunidades fue objeto de publicaciones y cuestionamientos desde ese espacio, reaccionó al descargo de Diez con un breve mensaje: “FIN”, acompañado por una carita de risa.
La reacción de López adquiere especial significado por el contexto de enfrentamientos políticos que se produjeron alrededor de las publicaciones de esa cuenta.
No hace falta agregar demasiado.
La propia protagonista de algunos de esos episodios decidió responder al descargo con apenas cuatro letras y un emoji.
La cuestión de fondo sigue siendo la misma planteada en la nota original.
Necochea Digital sostuvo que había encontrado elementos que permitían establecer una vinculación entre una cuenta anónima y Gonzalo Diez. El medio decidió no publicar información privada utilizada para realizar esa comprobación.
Diez ahora lo niega categóricamente.
Está en todo su derecho de hacerlo y su descargo forma parte de esta historia.
Pero hay un hecho objetivo que queda registrado: el nombre de la cuenta que el dirigente salió a negar nunca había sido mencionado en la nota original. Fue él quien decidió identificarla públicamente.
Y esa circunstancia convirtió a su propia aclaración en una nueva pieza de la discusión.
Porque en política, a veces, una aclaración no cierra una historia: abre nuevas preguntas.