El accionar delictivo se extendió desde el 7 de mayo hasta el 9 de septiembre. La modalidad consistía en realizar los pedidos telefónicamente por montos promedios de 1.500.000 pesos por operación. Para concretar el retiro de la mercadería, la mujer enviaba vía mensajería un comprobante de pago falso y, acto seguido, contrataba a un comisionista para trasladar las hormas de queso desde la planta marplatense hacia Quequén.
La maniobra se descubrió a partir de las quejas de comerciantes de Necochea y Quequén, quienes contactaron a la firma proveedora para manifestar su malestar por los valores anormalmente bajos a los que la acusada comercializaba los productos en la zona. Frente a estas advertencias, los directivos de la pyme efectuaron un balance de control y constataron que ninguna de las 33 transacciones efectuadas había ingresado a las cuentas bancarias de la sociedad.
Tras la denuncia radicada en la UFIJ Nº 10 de Delitos Económicos, a cargo del fiscal Luis Ferreyra, efectivos de la DDI Necochea llevaron a cabo un allanamiento en el domicilio de la sospechosa. Durante el operativo se incautaron 95 piezas de queso de diversas variedades, tres teléfonos celulares, una balanza comercial, insumos de empaque, documentación con anotaciones sobre la distribución de la mercadería y 11.400 pesos en efectivo.
La acusada fue trasladada a la sede judicial de Mar del Plata para prestar declaración indagatoria, instancia en la que optó por negarse a declarar ante el fiscal de la causa. A pesar de la envergadura del fraude y de la pluralidad de hechos atribuidos bajo la calificación legal de estafa, increíblemente la Justicia otorgó la libertad a la imputada, quien continuará vinculada al proceso penal bajo la obligación de cumplir una serie de medidas de conducta.