23/09/2026

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No quedó ni la manteca para untar, ni la soga para saltar: cerró la ex Dánica y crece la preocupación por la industria

08:10 | La histórica planta de Llavallol bajará definitivamente sus persianas y dejará a unos 30 trabajadores sin empleo. El cierre se suma al de la textil Alter, en Berazategui, en un escenario de menor actividad industrial y preocupación por el futuro del empleo.



La frase “Era para untar”, que durante décadas quedó asociada a la histórica publicidad de Dánica Dorada, hoy adquiere otra dimensión: la planta de la ex Dánica ubicada en Llavallol, partido de Esteban Echeverría, cerrará definitivamente sus puertas en los próximos días.

El cierre de Dorada SA, anunciado por el Grupo Beltrán, propietario de la empresa, afectará a alrededor de 30 trabajadores y se suma a la clausura de otra fábrica histórica del Conurbano: la textil Alter, de Berazategui, que funcionaba desde 1970.

El sindicato de aceiteros inició un plan de acción ante la situación, aunque el futuro de los puestos de trabajo aparece comprometido luego de anteriores cierres de la planta.

De la publicidad que quedó en la memoria al cierre de la fábrica

Dánica Dorada se hizo famosa desde la década del 70 con el recordado eslogan “Era para untar” y una publicidad protagonizada por una niña que saltaba la soga al ritmo del jingle de la marca.

La planta de Llavallol ya había atravesado cierres anteriormente. En abril de 2020, durante el inicio de la pandemia, dejó de funcionar y volvió a cerrar a fines de 2024. La intervención del Ministerio de Trabajo bonaerense permitió entonces su reapertura, aunque con una dotación de personal reducida.

Ahora, según anunció la empresa, el cierre será definitivo.

Menos ventas y presión sobre la industria

El caso de la ex Dánica se conoce al mismo tiempo que el cierre de la textil Alter, en Berazategui.

Según informó La Tecla, los propietarios de Alter señalaron una caída del 68% en la facturación durante el último año, con retrocesos tanto en la venta de telas como en los trabajos de tintorería para terceros.

En ambos casos, las empresas señalaron como factores la retracción del consumo y el contexto de apertura de las importaciones, que —según sostienen— dificulta la competencia de las industrias locales. Estas son explicaciones atribuidas a los sectores empresarios y no una conclusión independiente sobre las causas de los cierres.

Los números que mira la industria

Los datos oficiales muestran un escenario de actividad industrial que continúa bajo presión. El INDEC informó que la utilización de la capacidad instalada de la industria manufacturera fue del 58,2% en julio de 2026, por debajo del 58,4% registrado en el mismo mes del año anterior.

Además, el organismo mantiene una encuesta específica para relevar las expectativas empresariales sobre producción, pedidos y empleo en la industria manufacturera.

El panorama también se refleja en el índice de producción industrial manufacturero: el INDEC informó una caída interanual del 5% en julio de 2026.

Más cierres y despidos en el horizonte

El cierre de la ex Dánica y de Alter se suma a otros casos recientes de plantas industriales que redujeron o directamente interrumpieron sus actividades en la provincia de Buenos Aires.

Entre ellos aparece ILVA, la fábrica de cerámicas de Pilar que cerró y cuyos trabajadores despedidos mantuvieron durante meses un acampe frente a las instalaciones para reclamar el cumplimiento de compromisos y el pago de salarios adeudados, según informó La Tecla.

La provincia de Buenos Aires concentra una parte significativa de la actividad industrial argentina, por lo que cada cierre no representa solamente la desaparición de una fábrica: también implica puestos de trabajo que se pierden y comunidades industriales que ven modificada su actividad.

Así, aquella vieja frase de la publicidad —“Era para untar”— queda hoy asociada a una postal muy diferente: una histórica fábrica que deja de producir y trabajadores que enfrentan la incertidumbre sobre su futuro.