Luego de participar de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente Javier Milei brindó una entrevista al periodista Luis Majul en la que abordó su seguridad personal, la situación económica y las cifras de deportaciones que atribuyó a su Gobierno.
Uno de los puntos que generó mayor repercusión fue su explicación sobre la situación de la Quinta de Olivos, cuya seguridad pasó recientemente a estar bajo responsabilidad de la Casa Militar.
“Hoy la Quinta de Olivos es una base militar y recibe un tratamiento de una base militar”, afirmó Milei.
El Presidente vinculó la decisión con cuestiones de seguridad y aseguró: “Tengo algunos enemigos pesados en el mundo”. Según explicó, la residencia cuenta ahora con medidas de seguridad más estrictas que las que tenía anteriormente. La Casa Militar asumió la responsabilidad integral de la seguridad de la residencia presidencial tras una reorganización que incluyó el desplazamiento de parte del personal civil.
Durante la entrevista también fue consultado por la polémica generada por las compras de alimentos para la Quinta de Olivos.
Milei defendió el volumen de carne adquirido y explicó que en la residencia presidencial comen alrededor de 300 personas por día.
“La denuncia por desvío de alimentos es muy interesante. En la Quinta de Olivos comen 300 personas por día, por eso compramos tanta carne”, sostuvo.
El mandatario también cuestionó a quienes realizaron denuncias sobre el funcionamiento de la residencia y los calificó como “denunciadores seriales”. La discusión se produjo luego de que trascendiera una compra de unas 29 toneladas de carne por alrededor de $500 millones, según la información publicada por La Política Online.
Otro de los momentos destacados de la entrevista estuvo relacionado con las deportaciones.
Milei aseguró que durante el año pasado fueron expulsadas 10.000 personas a las que calificó como “terroristas” y que durante 2026 ya fueron deportadas otras 20.000, por lo que elevó el total a 30.000.
“Es gente que se infiltra de otros países para tratar de dinamitar el modelo argentino”, sostuvo el Presidente.
La cifra generó cuestionamientos y pedidos de información. Según una investigación publicada por La Nación, los números oficiales disponibles sobre expulsiones e impedimentos de ingreso no coinciden con la caracterización de esas 20.000 personas como “terroristas”.
En particular, se solicitaron precisiones sobre cuántas personas fueron efectivamente expulsadas, cuáles fueron las causas y cuántas estaban vinculadas formalmente con investigaciones o registros relacionados con terrorismo.
En otro tramo de la entrevista, el Presidente rechazó las interpretaciones que indican que la economía argentina atraviesa una recesión y cuestionó las mediciones oficiales de actividad.
“No puedo creer la deshonestidad intelectual de los economistas”, manifestó Milei, quien también sostuvo que algunos sectores celebran los datos negativos debido al rechazo que tienen hacia su Gobierno.
El mandatario recordó que, en términos técnicos, suele hablarse de recesión cuando se registran dos trimestres consecutivos de caída de la actividad y cuestionó el uso de indicadores desestacionalizados.
Según su interpretación, los cambios estructurales que atraviesa la economía pueden afectar la manera en que se leen esas series estadísticas.
También apuntó contra los datos del EMAE, el Estimador Mensual de Actividad Económica, al sostener que presentan una elevada volatilidad.
Milei también cuestionó la forma en que se interpreta la evolución de los precios mayoristas.
Puso como ejemplo un indicador que pasó de 0,8% a 2,1% y sostuvo que, si se excluye el efecto de los alimentos y los combustibles, la variación sería sustancialmente menor.
“Cuando limpiás el efecto del precio de los combustibles y de los alimentos, limpiás 1,4 y te queda 0,6”, afirmó.
De esta manera, el Presidente volvió a defender el rumbo de su programa económico y cuestionó las interpretaciones que plantean un escenario recesivo, mientras sus declaraciones sobre la seguridad en Olivos y la supuesta deportación de 30.000 “terroristas” generaron nuevos interrogantes y pedidos de información sobre los datos utilizados para sostener esas afirmaciones.