La eliminación del beneficio de Zona Fría para los usuarios residenciales de gas natural de Necochea y de buena parte del Sudeste y Sudoeste bonaerense abre una discusión que va mucho más allá de una modificación en la factura. Para quienes vienen siguiendo desde hace años la evolución de las tarifas de los servicios públicos, el cambio supone la desaparición de un mecanismo que había sido establecido teniendo en cuenta las condiciones climáticas de una extensa región del país.
Silvia Jensen, integrante de la Red Multisectorial que realiza un seguimiento de las tarifas de luz y gas, explicó este martes 29 de septiembre, en Voces de la Tarde, el programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea 97.3 FM, cuáles serán las diferencias entre el régimen de Zona Fría y el esquema de subsidios que continuará vigente.
Uno de los puntos centrales de su explicación fue que ambos mecanismos no son equivalentes. La Zona Fría otorgaba un descuento automático a los usuarios comprendidos dentro de las regiones alcanzadas por la ley. En Necochea y otras ciudades y localidades incorporadas al régimen en 2021, ese beneficio representaba una reducción del 30% o del 50%, según la situación de cada usuario.
El subsidio energético, en cambio, funciona bajo otro criterio y requiere cumplir determinadas condiciones e inscribirse en el registro correspondiente. Jensen remarcó que no alcanza con ser jubilado, pensionado o tener un certificado de discapacidad: también deben cumplirse los requisitos establecidos para acceder al beneficio.
Con la modificación aprobada por el Congreso, la Zona Fría desaparece para los usuarios de nuestra región. En otras áreas que conservarán ese régimen, según explicó Jensen, el descuento quedará limitado al componente correspondiente al consumo, mientras que los cargos fijos, el transporte y la distribución pasarán a calcularse a tarifa plena.
Para dimensionar el impacto, la integrante de la Red Multisectorial llevó al estudio una factura concreta. Se trata de un usuario jubilado con un consumo de 463 metros cúbicos, que hasta ahora combinaba el beneficio de Zona Fría con un subsidio.
Según sus cálculos, al aplicar el nuevo esquema, una factura de alrededor de $90.000 podría trepar hasta unos $158.600.
En otro ejemplo analizado por Jensen, correspondiente a un usuario que tenía un 30% de descuento por Zona Fría, pero no recibía subsidio, el incremento calculado sería del orden del 38%.
Se trata de ejemplos particulares y el impacto final dependerá de cada factura, del consumo, de la categoría del usuario y del esquema tarifario vigente. Sin embargo, sirven para observar por qué la discusión no se limita a la desaparición de una línea de descuento.
A esto se suma otro elemento: las tarifas continúan atravesando un proceso de actualización.
Jensen mencionó la Resolución 262 de mayo de 2025, que estableció un esquema de adecuación tarifaria con incrementos durante un período prolongado, que incluye componentes como el precio del metro cúbico, el cargo fijo, el transporte y la distribución.
El cargo fijo merece, además, una consideración particular. Se paga independientemente del consumo y, según explicó, pasó a tener un peso mayor en las facturas.
Por eso, un usuario puede encontrarse con una factura elevada aun cuando haya reducido considerablemente la cantidad de gas utilizada.
Para Jensen, el problema se hará más visible cuando llegue el próximo invierno. Su advertencia es que una factura que durante los meses de menor consumo puede parecer tolerable podría adquirir otra dimensión cuando las bajas temperaturas obliguen a utilizar más calefacción.
El impacto tampoco quedaría restringido al usuario residencial. La integrante de la Red Multisectorial señaló que comercios y pequeñas empresas también realizan aportes al sistema de Zona Fría, aunque no reciban el beneficio residencial.
Además, vinculó el incremento de los servicios con el consumo general, la actividad comercial y la capacidad de pago de las familias.
La posibilidad de recurrir a la Justicia también aparece sobre la mesa. Jensen consideró que sería positivo analizar un amparo colectivo, aunque reconoció que la situación presenta una dificultad adicional porque la eliminación del beneficio fue establecida mediante una ley.
Mientras tanto, el Concejo Deliberante de Necochea se prepara para volver a pronunciarse sobre el tema este miércoles 30 de septiembre.
La discusión, en definitiva, comienza a trasladarse desde el Congreso y los despachos oficiales hacia el lugar donde terminará de medirse su impacto: la factura que cada vecino recibirá en su casa.
Y allí, como suele ocurrir con los servicios públicos, las discusiones políticas y técnicas terminan encontrándose con una realidad mucho más concreta: cuánto hay que pagar y cuánto dinero queda después para afrontar el resto de los gastos del mes.