07/10/2026

Locales

Aniversario de Necochea

De una carpa y un rancho de barro a una ciudad portuaria

07:54 | A 145 años de la fundación de Necochea, el historiador Martín Petersen repasó algunos episodios poco conocidos de aquel 12 de octubre de 1881 y destacó una particularidad: el nacimiento de la ciudad estuvo marcado por una celebración popular. Una carpa, un pequeño rancho y unas veinte guitarras fueron parte de aquella escena, muy lejos de la ciudad portuaria que se consolidaría con el paso del tiempo.



¿Cómo era Necochea el 12 de octubre de 1881? La pregunta permite dimensionar cuánto cambió la ciudad en estos 145 años. Según las investigaciones del historiador Martín Petersen, aquel día la futura Necochea era todavía un pequeño asentamiento ubicado en las cercanías del río Quequén Grande. Sin embargo, su fundación tuvo una característica particular: estuvo acompañada por una verdadera fiesta popular.

Petersen recordó, en el programa Voces de la Tarde, que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea, que el proceso que desembocó en la creación del pueblo estuvo atravesado por intereses políticos, económicos y territoriales. La cercanía con el río y el mar resultaba estratégica, especialmente porque todavía no existían ferrocarriles ni grandes caminos que conectaran la región con Buenos Aires. La vía natural para sacar la producción era el puerto.

En ese contexto, durante 1881 se aceleraron las gestiones para concretar la fundación. El 8 de junio, el gobierno provincial encomendó al agrimensor José María Muñiz el trazado de la planta urbana y sus alrededores. Los trabajos comenzaron en septiembre y finalizaron el 11 de octubre, un día antes de la fecha elegida para la fundación.

Una fundación con guitarras y carne con cuero

Más allá de los decretos, las expropiaciones y las disputas políticas, los relatos de la época permiten reconstruir una escena mucho más cotidiana.

Petersen rescató los testimonios de Escobar, un cronista de aquellos tiempos, quien describió la jornada como una celebración popular, con carne con cuero y unas veinte guitarras sonando.

También había una carpa de lona que posteriormente sería acondicionada con chapas y un mástil. Alrededor, el paisaje era prácticamente despoblado.

A unos 200 metros, según ese relato, se encontraba apenas un pequeño rancho de barro donde vivía un hombre de apellido Escobar junto a su esposa, perteneciente a un pueblo originario.

Eso era, en términos sencillos, Necochea.

La documentación histórica también confirma que la jornada del 12 de octubre incluyó el izamiento de la bandera nacional, utilizando como mástil el palo mayor del velero El Filántropo, trasladado desde Médano Blanco. Luego se redactó el acta de fundación y se conformó una comisión de fomento.

El puerto ya estaba presente

Pero la elección del lugar para levantar el nuevo pueblo no fue casual.

Petersen destacó que existen registros de actividad vinculada al puerto incluso antes de la fundación. Una documentación de 1879 menciona un pedido de Federico Neves para realizar obras en el muelle y hace referencia a movimientos de carga y descarga de embarcaciones.

El dato permite comprender por qué el nuevo pueblo fue proyectado en ese sector y la importancia que desde sus primeros tiempos tuvo la conexión entre el río, el mar y la producción de la región.

Una ciudad que nació con conflictos

La historia de Necochea no estuvo exenta de dificultades después de aquel 12 de octubre.

Los primeros años estuvieron atravesados por conflictos políticos, problemas vinculados con la propiedad de los terrenos y demoras en la regularización de las escrituras. Documentación de 1883 muestra que, aunque la población había crecido rápidamente, la cuestión de los títulos de propiedad ya generaba preocupación y conflictos.

Con el paso de las décadas también llegaron otros enfrentamientos, disputas por el poder local, hechos de violencia y hasta un asesinato político a fines del siglo XIX. Al mismo tiempo, la ciudad debió avanzar en la apertura y nivelación de sus calles y en la construcción de las instituciones necesarias para acompañar su crecimiento.

A pesar de todo, aquella pequeña población comenzó a transformarse hasta convertirse en la ciudad portuaria que hoy conocemos, con una actividad económica que supera ampliamente los límites del distrito.

Mirar el pasado para entender el presente

Para Petersen, recuperar estos episodios no implica solamente recordar una fecha o repetir los nombres de quienes participaron de la fundación. También permite que las nuevas generaciones conozcan de dónde viene la ciudad y comprendan que su desarrollo fue el resultado de decisiones, conflictos, trabajo y proyectos.

“Saber que lo hicimos es importante para las nuevas generaciones”, planteó el historiador.

Quizás allí se encuentre una de las claves de este nuevo aniversario. Las ciudades no nacen terminadas. Se construyen con el paso del tiempo, a partir de decisiones, aciertos y errores, disputas y acuerdos, pero también de los sueños de quienes las habitan.

El 12 de octubre de 1881 había una carpa, un rancho de barro y unas veinte guitarras. 145 años después, hay una ciudad portuaria que continúa discutiendo su identidad, su desarrollo y su relación con el puerto.

Entre aquella escena y la Necochea actual hay una historia extensa, compleja y todavía llena de capítulos por conocer.