El presidente estadounidense Donald Trump se refirió este lunes a la victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil. Si bien afirmó que mantiene una buena relación con el mandatario brasileño, también puso en duda el proceso electoral al sostener que le pareció una elección “manipulada”.
Sus declaraciones agregaron un nuevo elemento al escenario diplomático regional y volvieron a poner el foco sobre Javier Milei, quien todavía no se había pronunciado públicamente sobre el resultado que consagró a Lula frente a Flávio Bolsonaro.
“Yo no gobierno Brasil. Yo gobierno Estados Unidos. Me gusta Lula. Me llevo muy bien con él”, expresó Trump ante periodistas que lo aguardaban antes de partir hacia Mississippi para participar de un acto de campaña.
Sin embargo, el mandatario norteamericano acompañó esas palabras con cuestionamientos al desarrollo de los comicios. “Simplemente creo que la forma en que se contabilizaron los votos dio muy mala impresión. La prórroga concedida fue muy extraña”, afirmó.
“No tomé partido, pero me pareció una elección manipulada”, agregó, sin anunciar un desconocimiento formal del resultado.
De acuerdo con la información publicada por La Política Online, en la Casa Rosada aguardaban las declaraciones de Trump antes de definir una posición sobre la victoria de Lula.
“No vamos a hacer nada hasta que no reconozcan Bolsonaro y Trump”, señalaron fuentes del Gobierno argentino al medio. Para entonces, el sector político de Bolsonaro ya había reconocido el resultado, mientras que la palabra del presidente estadounidense seguía pendiente.
El pronunciamiento de Trump deja ahora al Gobierno argentino ante una definición diplomática: reconocer públicamente la reelección de Lula o mantener el silencio frente a un resultado que ya fue aceptado por otros mandatarios de la región.
La relación entre Milei y el espacio político de Jair Bolsonaro había convertido la elección brasileña en un asunto de especial interés para el oficialismo argentino. La derrota de Flávio Bolsonaro obligó a la Casa Rosada a evaluar cómo posicionarse frente a la continuidad de Lula en el poder.
Trump, por su parte, combinó un gesto de cercanía hacia el presidente brasileño con críticas al proceso electoral, sin llegar a desconocer formalmente el resultado. Esa postura evita una ruptura explícita con Lula, pero mantiene abiertas las dudas sobre la legitimidad de los comicios.
Mientras tanto, distintos dirigentes de la región ya habían felicitado al líder del Partido de los Trabajadores. Según la publicación, entre ellos se encontraban los presidentes Gabriel Boric, Daniel Noboa y Santiago Peña, además de otros referentes latinoamericanos. Incluso el expresidente argentino Mauricio Macri había felicitado a Lula.
La atención queda ahora puesta en Milei. Después de las declaraciones de Trump, el presidente argentino deberá definir si reconoce públicamente el resultado electoral brasileño o prolonga un silencio que contrasta con las reacciones de buena parte de sus pares regionales.