31/10/2026

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Daniel Molina cuestionó la calidad de la democracia actual y pidió recuperar el compromiso social

10:51 | A 43 años de las elecciones del 30 de octubre de 1983, el ex intendente de Necochea recordó el regreso de la democracia y reivindicó el liderazgo de Raúl Alfonsín. También advirtió sobre las deudas pendientes en materia de desigualdad, educación y participación ciudadana.



Al cumplirse 43 años de las elecciones que marcaron el retorno de la democracia en la Argentina, el doctor Daniel Molina realizó un balance sobre el camino recorrido desde aquella jornada histórica y planteó una mirada crítica sobre el funcionamiento actual del sistema político.

El actual presidente del Comité Emiliano Abásolo de la Unión Cívica Radical de Necochea y ex intendente municipal fue entrevistado en Voces de la Tarde, el programa que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea. Durante la charla, evocó el contexto de 1983, destacó la figura del expresidente Raúl Alfonsín y reflexionó sobre los desafíos que todavía enfrenta la sociedad argentina.

Molina definió el regreso de la democracia como un momento excepcional, marcado por la recuperación de las libertades y el fin del miedo que había impuesto la última dictadura militar.

“En aquel momento fue algo mágico. Salir de esa dictadura tan dramática que sufrió nuestro país, volver al Estado de Derecho, recuperar los derechos humanos y salir a la calle sin miedo. Fue un momento muy especial”, recordó.

Alfonsín y el valor de recuperar las libertades

Al analizar aquella etapa, el dirigente radical sostuvo que la recuperación institucional fue el resultado de un trabajo político previo encabezado por Raúl Alfonsín, quien recorrió el país defendiendo la necesidad de restablecer el Estado de Derecho y el respeto por la Constitución Nacional.

En ese sentido, recordó la importancia que el expresidente le otorgaba al Preámbulo de la Constitución y destacó que la principal expectativa de aquel momento estaba vinculada con la posibilidad de expresarse libremente, disentir y participar de la vida pública.

También reivindicó algunas de las decisiones más trascendentes de su gobierno, como el impulso al juzgamiento de los responsables de la dictadura y la creación de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP).

Para Molina, la figura de Alfonsín superó las fronteras partidarias y forma parte del patrimonio político e institucional de todos los argentinos.

“Raúl Alfonsín y el inicio de la democracia hoy no pertenecen al Partido Radical. Pertenecen a todo el país. Trabajó para toda la nación y no solamente para su partido”, afirmó.

Las asignaturas pendientes: desigualdad y educación

Al trasladar su análisis a la actualidad, Molina reconoció los avances alcanzados en materia de libertades individuales y derechos humanos, aunque consideró que la democracia todavía tiene deudas importantes, especialmente en el plano social.

En ese marco, recuperó el concepto de democracia social que planteaba Alfonsín y sostuvo que no alcanza con garantizar derechos políticos si persisten situaciones de hambre, desocupación y falta de oportunidades, particularmente entre los jóvenes.

La desigualdad fue señalada como uno de los principales problemas que enfrenta el país. A su vez, manifestó preocupación por el deterioro del sistema educativo y cuestionó la falta de un debate profundo sobre el tema en la agenda política.

“La educación está en una crisis profunda y merece ser debatida. No está en la agenda de la política”, sostuvo.

También planteó la necesidad de discutir qué educación necesita la sociedad frente a los cambios tecnológicos y al avance de la inteligencia artificial, en un contexto que exige revisar contenidos, herramientas y objetivos de formación.

“Una democracia vacía, una democracia electoral”

Uno de los momentos más críticos de la entrevista llegó al referirse al funcionamiento de la política actual. Molina consideró que la participación ciudadana no puede limitarse a concurrir a las urnas cada dos años y cuestionó la falta de contenido en el debate público.

“Hoy tenemos una democracia vacía, una democracia electoral, donde cada dos años nos juntamos para elegir a quien sea de turno, sin que tenga demasiada importancia”, expresó.

Desde su perspectiva, el desafío consiste en recuperar el sentido de la representación política, fortalecer la participación y lograr que la democracia tenga un impacto concreto en las condiciones de vida de la población.

Finalmente, puso especial énfasis en la responsabilidad de quienes ejercen funciones públicas y en la necesidad de mantener un vínculo permanente con la comunidad. Consideró que gobernar implica evaluar las políticas implementadas, revisar sus resultados y realizar las correcciones necesarias.

“La cercanía es fundamental, yo diría que es indispensable”, concluyó.

A 43 años de las elecciones del 30 de octubre de 1983, Molina reivindicó el significado histórico de la recuperación democrática, pero advirtió que el desafío actual pasa por darle mayor contenido social y político a un sistema que, a su entender, no puede agotarse en la realización periódica de elecciones.