En un informe reciente, Necochea Digital reveló que la UPC cuenta con tan solo seis tomaestados, responsables de la lectura de los medidores. Aún más preocupante, uno de estos empleados habría sido despedido por, supuestamente, no asistir a su trabajo, hecho que fue reconocido por el presidente de la UPC, el sindicalista Corcho Arrieta, sin mostrar preocupación alguna por la crítica situación.
Ahora, la situación ha alcanzado un nuevo nivel de gravedad: Necochea Digital tuvo acceso a una factura de un usuario por un impactante monto de $178.838,18. Lo más insólito es que en el detalle de la factura figura el concepto “Conceptos Varios”, sin ninguna especificación que justifique semejante cobro. Además, la fecha de emisión es del 16 de septiembre, con un vencimiento al día siguiente, el 17 de septiembre, lo que deja al usuario con tan solo 24 horas para abonar una cifra exorbitante. Este tipo de irregularidades administrativas han dejado perplejos a los vecinos, que no encuentran explicación ni solución a los desbordantes montos que se les exige pagar.

Irregularidades sistemáticas en la UPC
Las anomalías no terminan allí. Se ha denunciado que la UPC toma el estado de los medidores de forma incorrecta, perjudicando a entidades de bien público que han perdido la ayuda financiera, mientras que empresas con grandes consumos eléctricos tienen medidores domiciliarios y pagan tarifas menores. Por otro lado, vecinos comunes reciben facturas con montos similares a los de una gran empresa.
El escándalo ha trascendido las fronteras locales y ya llegó a medios nacionales. El periodista de TN Guillermo Lobo se refirió al tema en una de sus transmisiones: "Vos sabés que en Necochea muchos vecinos nos están llamando. ¿Viste la cooperativa de luz? Le está cobrando a los vecinos, pero a ojo de buen cubero. Vos, Matute, gastaste más o menos. Para abajo no se equivocan, pero parece que para arriba se equivocan feo. La Usina Popular Cooperativa son los que te cobran a ojo de más o menos."
Reclamos sin respuestas y creciente tensión
A pesar de los múltiples reclamos, los vecinos aún no han recibido una respuesta clara de la UPC. La tensión dentro de la cooperativa también ha escalado. Según fuentes cercanas, el nivel de amedrentamiento por parte de Corcho Arrieta hacia los empleados es cada vez mayor, generando un ambiente de trabajo opresivo y hostil.
Se espera que las autoridades competentes, tanto provinciales, tomen cartas en el asunto para frenar el descontrol administrativo de la UPC y brindar respuestas a una comunidad que no puede seguir soportando estos abusos.